El Petróleo y su Tóxica Extracción

Diversos sucesos cambian la vida de las personas o el rumbo de un país, desgraciadamente en la política no se aprende de los errores, y los costos a futuro suelen ser muy altos. El 20 de abril de 2010 una catástrofe, considerada la peor de la industria petrolera en la historia, cambio al Golfo de México. La ruptura de un pozo hizo explotar la plataforma “Deepwater Horizon” –de la empresa British Petroleum–, muriendo 11 personas y derramando unos 5 millones de barriles de petróleo al mar, con resultados irremediables, la contaminación que acabó con la vida de millones de organismos de flora y fauna silvestre marina.

Desastre petrolero que nos recordó lo peligroso que significa la perforación a mar abierto, con ello fue necesario reevaluar las normas de seguridad en plataformas de todo el mundo, a causa de esto, los encargados de seguridad de la industria petrolera han establecido mecanismos para minimizar los peligros, sin embargo, la amenaza para los trabajadores y para el medio ambiente sigue presente.

Como prueba, encontramos que en el 2006, un incendio en el buque tanque Quetzalcóatl, anclado en la Terminal Marítima de Pajaritos, dejó 14 lesionados, una persona desaparecida y ocho muertos; en el 2007, dos plataformas petroleras colisionaron en el Golfo de México, con un saldo de 18 muertos, 2 desaparecidos y graves problemas ambientales; en abril de 2015 explota la plataforma Abkatún-A, en el Golfo de México, con saldo de 7 personas muertas y 45 heridas; en mayo de 2015 colapso de una de las estructuras de la plataforma de mantenimiento de pozos Troll Solution en la Sonda de Campeche, lo que provocó la muerte de trabajadores –sin precisar número–; en agosto de 2015, mientras se realizaban maniobras en un gasoducto en Santa Catarina y García, Nuevo León, explotó un gasoducto, provocando la muerte a 16 trabajadores; el 20 de abril de 2016, explotó la planta petroquímica Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, dejando como saldo preliminar, 13 trabajadores muertos y 136 heridos.

El pasado viernes 2 de julio, Petróleos Mexicanos (PEMEX), informó que un gasoducto submarino del campo petrolero Ku-Maloob-Zaap, en el Golfo de México, sufrió una ruptura, ocasionando la fuga de gas, que combinado con una tormenta eléctrica –según informes– provocó un aparatoso incendio en la superficie del mar, incidente que generó diversas críticas sobre la gestión de la petrolera estatal, la cual ha escenificado diversos conflictos, además de poner en tela de juicio la política energética del Gobierno mexicano.

Las críticas se dieron por la tardía respuesta que tuvo PEMEX al informar sobre el incidente, soló emitió un breve comunicado sobre el hecho, detallando que dicho evento estaba siendo atendido, para ello se trasladaron tres buques para contener y apagar el incendio suscitado, buzos expertos cerraron válvulas del gasoducto, ubicadas a más de 70 metros de profundidad, con ello, el incendio y fuga se dieron por controlados, 5 horas después de su detección, sin reportar la pérdida de vidas humanas, y sin causar afectaciones al medio ambiente, así era señalado por las autoridades mexicanas. Creo conveniente señalar, que la fuga detectada en el gasoducto, se ubica en la Sonda de Campeche, que alberga importantes yacimientos de crudo, lo que pudo significar un desastre ambiental de grandes dimensiones para la región.

Las imágenes difundidas sobre el incidente ­–ojo de fuego en el mar­– fueron motivo para que diversas voces de líderes mundiales levantaran la voz, y en redes social, millones de personas se manifestaran, entre ellas, la joven activista sueca Greta Thunberg, quien criticó a los llamados Líderes Climáticos por seguir explotando fuentes de energía fósiles, de igual forma, el excandidato presidencial de Estados Unidos, el ambientalista Bernie Sanders indico, “que nadie diga ahora, que acabar con la dependencia de los combustibles fósiles es demasiado radical”.

Desgraciadamente, la atención de diversos grupos ambientalistas a nivel global está puesta en PEMEX, ya que desde hace varios años atraviesa por una crisis de producción y deuda, la cual supera los 113.200 millones de dólares. Por estas razones la preocupación aumenta, ya que los pocos recursos con los que cuenta se canalizan a la operación y al pago de la deuda, dejando a un lado el mantenimiento, lo que pone a PEMEX en un polvorín, el cual puede explotar en cualquier momento. De manera controversial, el gobierno mexicano está construyendo la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, y recientemente, adquirió la refinería Deer Park, un gasto criticado por las agencias calificadoras.

En abril de este año, en la Cumbre de Líderes sobre el Clima, el gobierno mexicano apoyó la generación de energías limpias, pero defendió el uso de combustibles fósiles para el mercado interno, noticia que sacudió al mundo entero.

Los impactos ecológicos, sociales y económicos por derrames de petróleo son diversos, y siempre con resultados negativos, en primer lugar, donde ocurre un derrame petrolero se forma una película aceitosa en la superficie del agua, la cual obstaculiza el paso de la luz durante varios días, semanas, incluso meses –dependiendo la cantidad derramada– si el derrame no es contenido, dado que algunas plantas marinas necesitan de la energía solar para llevar a cabo su fotosíntesis, y al no poder hacerlo, su muerte resulta inminente.

Paulatinamente, el petróleo derramado alcanza zonas más profundas del mar, generando una mayor problemática. La toxicidad de sus componentes químicos provoca la muerte gradual de múltiples microorganismos esenciales para la vida de muchas especies marinas. A medida que pasa el tiempo, de manera irremediable, todos los seres vivos que forman parte del ecosistema marino en cuestión se contaminan de estas sustancias, ya sea por ingesta, absorción, etc., poniendo en peligro su supervivencia y continuidad. Los vertidos de petróleo en el mar tienen repercusiones adversas no sólo para el medio ambiente y vida marina, sino la salud humana y la seguridad alimentaria de una región que se puede ver comprometida.

Insistir en un modelo de desarrollo económico fundado en el aprovechamiento de combustibles fósiles, nos deja a merced de múltiples accidentes, y de conflictos ambientales, los cuales resultará casi imposible de solucionar.