Razón en blanco – Los herederos de Abraham, hermanos en Guerra eterna

¿A quién pertenece Jerusalén, tierra santa?

Hemos sido testigos en los últimos días, de la enésima confrontación violenta entre el pueblo judío y el pueblo palestino. Una confrontación desigual, pues el poderío militar de Israel es inmensamente superior.

Las imágenes, para los que ya tenemos algunos años, no son nuevas, y sabemos que es un conflicto en permanente tensión.

¿Por qué pelean? Por una tierra, por una herencia bíblica en la que ambas partes (musulmanes y judíos) se consideran los herederos de Abraham y la tierra santa, Jerusalén. Al menos es lo que dio su origen bíblico histórico.

Después de la Primera Guerra Mundial, el territorio palestino es entregado a los británicos para que lo administraran, pero esto solo fue provisional para después retirarse, tras la segunda guerra mundial.

En 1947 la Organización de las Naciones Unidas, con un plan de repartición, le otorga al Estado de Israel el reconocimiento de su derecho a tener un territorio, por lo que Israel se instala justamente en el territorio que ocupaban los palestinos. Repartiendo, proporcionalmente, el territorio a ambas naciones.

Si usted, amable lector, revisa los mapas originales de 1947 y los compara con unos del año 2021, verá que ese territorio está siendo ocupado en un 85 % o más por los Israelitas. Desplazando de facto, a los palestinos que ocupaban (por los que se fueron) y los que ocupan los minúsculos territorios que les han dejado, Israel se extiende para hacer desaparecer al pueblo palestino de su territorio.

El Estado de Israel de facto, se ha convertido en el verdugo del pueblo palestino, y sin justificar el terrorismo irracional de los palestinos, está ahorcando al pueblo palestino, incumpliendo lo acordado en el seno de las Naciones Unidas, particularmente las fronteras originales que se habían acordado.

Resulta paradójico que dos pueblos, que tienen un mismo origen “sanguíneo”, quieran aniquilarse el uno al otro, como si de una vendetta bíblica y expansionista se tratara.

No sé muy bien qué pensar, parece que la fe se impone a la razón, pero la razón histórica quizá no tenga tan claro que lo que Israel hace, no sea lo mismo a lo que el pueblo de Israel culpaba en los años en que fueron expulsados de diversas partes del mundo, sin olvidar, claro, el holocausto.

Ojalá, con esa fe tan poderosa, que Dios les guíe a ambas partes, para alcanzar la paz duradera y sobre todo justa.

@cgonblanc