Hablemos de cultura política (Artículo 3 de 3)

Daniel Valdez García

Este es el último artículo de esta serie de publicaciones. Agradezco la atención de leerlos y compartirlos. Agradezco los comentarios y también les preciso que ese archipiélago de Grecia ahora es un solo Estado, y que no existen evidencias de la no existencia de Sócrates, aunque los próximos descubrimientos en torno a la época de Grecia de ese siglo nos ayudarán mucho.

Ahora, haré acercamiento a la época en que los invasores de la Península Ibérica llegaron a nuestro continente tras el arribo de Cristóbal Colón. Aunque parece curioso, hay personas que no conocen aspectos históricos importantes, dejemos claro, pues, que los portugueses no tenían ninguna intención de colonizar, por lo cual sólo hicieron reservas y se dedicaron a la explotación; los españoles por el contrario con las políticas gubernamentales de los Reyes Católicos si lo hicieron. El derecho español reguló las acciones de los conquistadores, además se establecieron gobiernos alternos con los pueblos indígenas. Sin embargo, la conquista de lo que sería la Nueva España, no la hicieron los españoles, sino que la consiguieron con las alianzas hechas con los pueblos inconformes con el dominio Azteca, por ejemplo los tlaxcaltecas, los otomíes y otros. En la transición de lo legítimo a lo legítimo que acontece a principios del siglo XIX con la independencia de México tampoco la lograron los naturales de la llamada Nueva España, sino los criollos inconformes de los privilegios que tenían los peninsulares.

La ignorancia es un precio que se paga muy alto, al grado de que los grupos opositores hacían lo siguiente: cuando los realistas o conservadores se enfrentaban a los insurgentes al llegar a las iglesias donde estaba la imagen de la Virgen de Guadalupe la fusilaban; y lo mismo hacían los Insurgentes al llegar a las iglesias donde estaba la imagen de la Virgen de los remedios. Absurdo es todo aquello cuya pasión lleva al fanatismo y aleja de la verdadera construcción de una nación cuyo camino irrefutable es la educación, sea cual sea la confesión de fe y sea cual sea la militancia política sin educación se da la confusión y la destrucción volviéndose una barbarie. A las aclamaciones de un hombre en estado de ebriedad se debió que Agustín de Iturbide fuese proclamado primer emperador de México, como cuando al grupo conservador le agradó ir en busca de un noble a Europa para traerlo como emperador de México, me refiero a Maximiliano y a su esposa Carlota. Incluso el mismo Maximiliano les resultó más liberal que el mismo Benito Juárez García.

Cosa parecida ocurre con la llamada revolución mexicana, la cual es un constructo de la mentalidad de liderazgos políticos que necesitaban figuras y lemas, por ejemplo Francisco Villa que era un ladrón de ganado y asesino al levantarse en el norte de la República mexicana hace acuerdos con Estados Unidos y se filman sus combates y todos son por la mañana. Emiliano Zapata no era un hombre que viviera en la pobreza sino que con su hacienda pretendía mejorar los derechos de sus pueblos y de su gente. Por otro lado, el movimiento zapatista llevaban en sus sombreros la imagen guadalupana, así como los documentos de Benito Juárez que comienzan en el nombre de Dios. No se puede negar que por mucho tiempo no hubo en esta nación mexicana el Estado laico.

Con lo dicho anteriormente y lo que digo enseguida no pretendo ser anacrónico, ni tampoco alimentar ánimos Jacobinistas a recalcitrantes, ni tampoco alimentar fideísmos conservaduristas y descarnados.

Es verdad que en la sede del poder legislativo estaba la imagen de la Virgen de Guadalupe. Las causas y motivos que llevaron a los cambios por símbolos masónicos tampoco son el objeto de este artículo, no confundamos abigarradas costumbres con cultura política. Sin embargo, es importante reconocer que las transiciones no se dieron a golpe de pluma, ni por arte de magia, todo corresponde a procesos, graduales y progresivos. Y aunque como nación hemos sufrido, puedo asegurar que la conquista de la libertad, los derechos ciudadanos y el afianzamiento de los derechos humanos se ha dado de forma menos sangrienta que en otras naciones.

Sin Benito Juárez y sin Porfirio Díaz no se entiende el México que fue caminando sobre la modernidad y el progreso. La patria siempre debe vivir la máxima expresión sobre lo que significa verdaderamente ser un Estado laico sin privilegios para minorías sino con derechos universales, deberes ciudadanos y obligaciones personales. La más auténtica política tiene como base la ética, y no a la inversa.

No es fácil hablar del proceso histórico cultural de la política en México de manera tan sencilla y tan precisa, hay tantos vacíos como ideologías predominantes. Lo que es muy claro es que cuando un país está partido por los partidos se ha perdido el sentido de identidad, de originalidad y de valorar su Carta Magna, o sea la Constitución de la nación, que en nuestro caso fue una de las mejores en el mundo; hoy por hoy tiene tantas enmiendas que es importante que todos unidos caminemos hacia una nación viva, unida, tolerante, prudente, resiliente y sobretodo asertiva por que se está jugando el futuro de los ciudadanos y de los futuros ciudadanos de estos Estados Unidos mexicanos a la que siempre han de sumar sus poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Conclusión, el simple hecho de motivar a la más profunda reflexión sobre el origen de la naturaleza de la cultura política y devolverla a sus fuentes para que resurja como un ave fénix y nos aporte líderes inspiradores ha sido para mí un honor como hombre y como ciudadano que ama México y que lo llevo En la mente, en el alma en el corazón y hasta en el tuétano de sus huesos. ¡Viva México! con pleno derecho a la verdad, a la justicia y a la libertad, para lo cual la centralidad de la persona es el imperativo, de otro modo se diluye y se atomiza por los intereses desviados en el afán desmedido de poder y de dinero.