Asalto a la Diputación Migrante en la CDMX

DANIEL LEE

Por: Daniel Lee

29.06.2026

Se les aplaude de pie en las mañaneras, se les califica de “héroes de la patria” por sostener la economía interna con niveles récord de remesas, pero, a la hora de abrir la mesa de las decisiones reales, se les relega a la periferia. Hoy, apenas seis años después de que la comunidad migrante lograra frenar el primer intento de desaparecer la Diputación Migrante en la Ciudad de México , esta conquista democrática vuelve a estar en la línea de fuego.

 

El nuevo embate legislativo presentado en el Congreso de la Ciudad de México no es un simple ajuste de técnica electoral ni un debate burocrático sobre la asignación de curules. Es, en su definición más pura, un intento de vaciado institucional .

 

Al pretender cambiar el mecanismo para que la Diputación Migrante dependa de los resultados obtenidos por los partidos políticos en los distritos locales de la capital, se subvierte la lógica de su creación. El voto emitido desde el extranjero dejaría de ser el factor vinculante y definitivo para convertirse en un apéndice secundario de las dinámicas partidistas locales. En términos llanos: la representación de los migrantes ya no respondería a los migrantes, sino a las cúpulas de los partidos en la Ciudad de México.

 

Las organizaciones binacionales, con #FuerzaMigrante a la vanguardia, han encendido las alarmas con justa razón. Lo que estamos presenciando es una contradicción estructural e inmoral por parte del Estado mexicano. Existe un burdo pragmatismo en el que se celebra con bombo y platillo la inyección de millas de millones de dólares que salvan el consumo interno de comunidades enteras en México, pero simultáneamente se busca asfixiar los pocos canales de representación política real que tiene esa misma diáspora.

 

Se recibe sus remesas, pero se relativiza el valor de su voto. Se presume el orgullo por la cultura mexicana en el exterior, pero se sabotean los instrumentos legales para que tengan voz propia.

 

La comunidad mexicana en el exterior no es una masa homogénea de enviadores de dinero; es una extensión viva, política y consciente de la nación. Quienes emigraron no lo hicieron por gusto, sino por la incapacidad histórica del propio Estado para garantizarles una vida digna en su tierra de origen. Despojarlos ahora de la eficacia de sus derechos políticos en sus entidades natales es una segunda expulsión, esta vez democrática.

 

La lección jurídica del 2020 fue clara: la representación migrante no es una concesión graciosa del poder ni una cuota de buena voluntad; es un derecho ganado a pulso tras años de litigio, organización y exigencia ciudadana. Pretender reformar esta figura constitucional desde la comodidad de un escritorio legislativo, ignorando el principio de Parlamento Abierto y sin consultar de manera directa a los clubes de oriundos, federaciones y activistas en el exterior, es un acto de soberbia centralista que pisotea la progresividad de los derechos humanos.

 

La Respuesta de la Diáspora

Ante la amenaza del retroceso, la respuesta no puede ser la apatía ni la protesta reactiva.  @FuerzaMigrante se pronunció de manera contundente y articula un frente común entre organizaciones de ambos lados de la frontera para defender la diputación migrante.

 

Porque si el Congreso de la Ciudad de México concreta este retroceso, sentará un precedente nefasto para el resto de las entidades del país que apenas comienzan a abrirse a la representación migrante. La democracia mexicana no puede considerarse completa ni incluyente si insiste en mantener las puertas cerradas a quienes, a pesar de la distancia y el olvido institucional, siguen sosteniendo al país con el sudor de su frente.


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