Por: Ricardo Homes
No hay que ser de derecha para entender lo
grave que es la narrativa de este régimen.
Hoy ser de derecha se está convirtiendo en un
delito, en este nuevo contexto de polarización.
La presidenta Sheinbaum señala a este sector
ideológico de nuestra política como el culpable
de todos los desórdenes que se dan en el país,
con lo cual se está faltando el respeto a un
sector de la población que tiene todo el
derecho a tener estas convicciones.
Es cierto que hasta hoy vivimos en democracia
y a través de las elecciones se ponen
autoridades. Pero el cargar de significados
negativos a los opositores al actual régimen
aplica una forma de manipulación.
Durante seis años escuchamos hablar de los
demonios del “neoliberalismo” y las traciones
de los “conservadores” y los enemigos públicos
del pueblo de México: Claudio X González,
Carlos Loret y otros cuantos más, que siempre
estaban detrás de todo lo malo que sucedía en
nuestro país, como si fueran omnipresentes.
Hoy las denominaciones y los nombres han
cambiado, -para dar identidad a la narrativa de
la presidenta-
, mas no las prácticas
comunicacionales.Los “neoliberales” se convirtieron en la
“derecha” y Claudio X. González fue sustituido
por Ricardo Salinas Pliego. Y todo se maneja
desde la mañanera.
La democracia implica el ejercicio de la
tolerancia frente a los opositores y la
aceptación de la pluralidad ideológica como un
componente de la vida política.
La aceptación de la alternancia partidista en el
poder es un símbolo claro de la vida
democrática y eso no sucede cuando desde la
presidencia se señala como enemigos a los
opositores.
No sobra recordar las estrategias del gran
teórico norteamericano de la lingüística Noam
Chomsky sobre la manipulación:
La estrategia de la distracción, para desviar la
atención de los grandes temas peligrosos.
Crear problemas y después ofrecer soluciones,
con lo cual se logra tomar control de la agenda
pública.
La estrategia de la gradualidad, o sea… no
generar acciones drásticas que puedan armar
reacciones de rechazo fuertes… sino ir de poco
en poco..
La estrategia de diferir. Las acciones difíciles y
que puedan generar descontento proponerlas
para un futuro, aunque se empiecen a
instrumentar poco a poco, ya que la gente
piensa en presente y minimiza el futuro.
Dirigirse al público como criaturas de pocaedad. Esto garantiza el entendimiento y la
claridad, para lograr asimilación.
Utilizar el aspecto emocional más que la
reflexión. La gente de hoy es totalmente
emotiva y sus decisiones se derivan de
percepciones frívolas y emocionales y evade la
racionalidad.
Mantener al público en la ignorancia y la
mediocridad. Por ello los programas educativos
mediocres como los de hoy garantizan una
sociedad manipulada por el encono y los
resentimientos. La educación pobre genera
ciudadanos poco competitivos laboralmente y
condenados a la pobreza, lo cual los hace
dependientes de las ayudas gubernamentales.
Estimular al público a ser complaciente con la
mediocridad. Apelar a la ley del menor
esfuerzo y aceptar la mediocridad como lo
“posible”.
Reforzar la autoculpabilidad del individuo.
Generar inseguridad, poca confianza en sí
mismo y una baja autoestima es una de las
grandes estrategias que hacen que no se sienta
merecedor de exigir a su gobierno eficiencia y
honestidad y acepte las dádivas como aquello
que su bajo valor como persona es lo que
realmente merece.
Conocer a los individuos mejor que lo que
ellos se conocen. Para ésto los estudios
psicosociales como son los cualitativos, focus
groups, neuromarketing, ayudan a conocer las
motivaciones de las personas y las grupales.La retórica y los mensajes de confrontación nos
dividen.
La presidenta aún hoy está a tiempo de realizar
un viraje de timón y apelar a la reconciliación
nacional, con un discurso integrador para
enfrentar juntos los graves problemas que
tenemos enfrente.
¿A usted qué le parece?
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