DANHICAPS: EL TURISMO, PASAPORTE A LA PAZ No. 4 PASTORAL DEL TURISMO

ARQUIDIOCESIS DE TOLUCA
SACERDOTE DANIEL VALDEZ GARCÍA

Dos años de pandemia han dejado una estela de sufrimiento en la humanidad que ahora se agrava con la guerra desatada por Rusia en Ucrania y los países involucrados, pero tampoco podemos cerrar los ojos a México ensangretado por el crímen organizado con cerca de 100 muertos por día.

 

TURISMO PARÁMETRO DE LA PAZ Y EL DESARROLLO

“La paz no es solamente la ausencia de guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión, difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz”, expresado por Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz. Además yo agregaría que las mujeres de las comunidades originarias son triplemente marginadas por ser mujeres, pobres e indígenas.

En la cápsula anterior dije que no se trata de acercarse a las culturas originarias o autóctonas como a un zoo humano, sino movidos por la ciencia y la sapiencia de lo ya dicho por el gran sabio Aristóteles: “Todos los seres humanos quieren saber”, los cual por extensión podremos decir “quieren conocer, aprender, recorrer….”, lo cual es un importante factor de movilidad que muchas veces desemboca en el fenómeno turístico.

El turismo es un vínculo de confianza y de buena voluntad capaz de empoderar a las comunidades, a las urbes, y a todos los pueden llegar a ser conscientes de sus valores, principios y recursos. El empoderamiento y la implicación de las comunidades, la creación de capacidad y la formación y las asociaciones entre los sectores público y privado son factores clave para promover, a través del turismo, una cultura de paz en las sociedades que han salido del conflicto. El turismo ocupa así un lugar central en las iniciativas para la paz y la reconciliación, de forma que se pueda sacar partido de su capacidad para generar desarrollo e inclusión social, y eso algo concreto en favor del desarrollo y la paz.

 

 

PADRE DANIEL

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