En los Estados Unidos Mexicanos, el día de hoy y en la política se ha desatado una tormenta, entre rayos, centellas y relámpagos que no iluminan a “nuestra” Cuarta Transformación de la República, la cual persiste en dar continuidad a su obscuridad. El Señor Presidente Constitucional Andrés Manuel López Obrador, con el aval (ridículo por cierto) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha solicitado al pueblo una absurda consulta a fin de saber si se cumple o no se cumple con la ley y con ello se enjuicie o se siga brindado impunidad a uno que a otro delincuente de poder.

Muy a propósito de ello en el ayer ya lo dijo y lo expresó “requete” bien claro Cicerón: cuiusvis hominis est errore; nullius, nisi incipientis in errore perseverare (es propio de cualquier hombre errar, pero de  ninguno, excepto del necio, es preservar el error).

El solo hecho de que ese error lo cometan dos presidentes, uno de México y el otro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación implica atención a sus puntos de vista, independientemente de que el que escribe estas líneas, sostenga fundados argumentos diametralmente opuestos y de manera particular con los sostenidos por los presidentes en cita, en relación a su famosa y  célebre “consulta popular”

Ambos, de entrada, argumentan como “gesto de enorme simpatía democrática” que el pueblo “vote  para el bote” y que se “gaste lo que se gaste” a fin de que se sepa “si se aplica la ley”, en contra de aquellos que cometieron los delitos más lucrativos del mundo y de lo que pudiera resultar algo, muy relacionado con la narcopolítica.

Lo del “gesto simpático” ya expresado, no resiste jurídicamente el menor análisis, si consideramos que ambos presidentes y los que piensan como ellos, ya sean los de su propio partido político o los ministros sumisos al ejecutivo, no les interesa en verdad el contenido de nuestras leyes penales, sino la supresión total de nuestros artículos constitucionales que definen a la justicia y la forma y términos en que ella debe de ser aplicada.

De lo que resulta que ese ”gesto simpático democrático” al cuál aluden los Señores Presidentes Andrés Manuel López Obrador y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, para quienes razonan como ellos, no deviene, ni conviene para México  siquiera el esbozo de una sonrisa. Craso error de la Cuarta Transformación de la República sin duda, ello significa desconocer el Código Penal.

Aclarado ello, la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., debe sostenerles a Don Andrés y a Don Arturito que no estamos ni estaremos ni remotamente de acuerdo con su singular consulta, no obstante que con su verborrea jurídica pretendan sustentarla en nuestra Constitución.

Ambos deben de saberlo “la ley no se consulta, se aplica”.Dura lex, sed lex.

 

Es cuanto.

 

Lic. Alberto Woolrich Ortíz.

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..