La vida en la Tierra es resistente y prevalece hasta en los lugares más insospechados como bajo el suelo. Ahora, un nuevo estudio sugiere que lo mismo podría suceder en nuestro planeta vecino. La investigación fue publicada en Astrobiology.

El trabajo, liderado por Jesse Tarnas del JPL de NASA, analizó la composición química de los meteoritos marcianos que cayeron en la Tierra. El resultado determinó que si esas rocas están en contacto constante con agua producirían la energía química necesaria para sustentar comunidades microbianas, como las que sobreviven en las profundidades de la Tierra.

Al ser estos meteoritos representativos de la corteza marciana, los hallazgos sugieren que gran parte del subsuelo de Marte es habitable.

Vida subterránea

En las últimas décadas, los científicos han descubierto que las profundidades de la Tierra albergan un vasto bioma. Al carecer de luz solar, estas criaturas sobreviven utilizando los subproductos de las reacciones químicas producidas cuando las rocas entran en contacto con el agua.

Una de esas reacciones es la radiólisis, la cual ocurre cuando los elementos radiactivos dentro de las rocas reaccionan con el agua atrapada en los poros. La reacción rompe las moléculas de agua en sus elementos constituyentes, hidrógeno y oxígeno.

El hidrógeno liberado se disuelve en el agua subterránea restante, mientras que los minerales absorben el oxígeno libre para formar minerales de sulfato. Los microbios pueden ingerir el hidrógeno disuelto como combustible y utilizar el oxígeno conservado en los sulfatos para «quemar» ese combustible.

Según hallazgos en lugares como la mina Kidd Creek de Canadá, estos microbios “reductores de sulfato” viven a más de dos kilómetros bajo tierra, en agua que en más de mil millones de años no ha visto la luz solar.

Tarnas y su equipo está trabajando con el fin de comprender mejor estos sistemas subterráneos, así como buscar hábitats similares en Marte y otras partes del sistema solar. De ahí salió el proyecto Earth 4-D: Subsurface Science and Exploration.

En este nuevo estudio, los investigadores aspiraban a ver si los ingredientes para los hábitats impulsados ​​por radiólisis existían en Marte. Se basaron en datos del rover Curiosity de la NASA, de naves espaciales en órbita y meteoritos marcianos.

Buscaban los ingredientes para la radiólisis: elementos radiactivos como torio, uranio y potasio. Asimismo, indagaron minerales de sulfuro capaces de convertirse en sulfato y unidades de roca con espacio de poros adecuado para atrapar el agua.

El estudio detectó que, en varios tipos diferentes de meteoritos marcianos, todos los ingredientes están presentes en abundancia adecuada para sustentar hábitats similares a los de la Tierra. Particularmente en meteoritos procedentes de rocas de la corteza con más de 3.600 millones de años. Estos tenían el mayor potencial de soporte vital.

A diferencia de la Tierra, Marte carece de un sistema de tectónica de placas que recicla constantemente las rocas de la corteza. En consecuencia, sus terrenos antiguos permanecen prácticamente inalterados.

Por otro lado, en estudios anteriores encontraron evidencia de un sistema de agua subterránea activo en Marte en el pasado. No solo eso, hay razones para creer que el agua subterránea existe hasta hoy.

Recientemente, por ejemplo, se planteó la posibilidad de que un lago subterráneo existiera bajo la capa de hielo del sur del planeta. Ahora, en la presente investigación, se sugiere que en cualquier lugar donde haya agua subterránea, hay energía para la vida.