Casi todas las piezas de plástico alguna vez producidas existen hasta hoy de una u otra forma, como los microplásticos. Estos polímeros sintéticos de <0.5mm están en cada escala de la cadena alimenticia, en el agua, el suelo, incluso en la atmósfera.

Para saber cómo es que se han acumulado dentro de los organismos durante el último siglo, un grupo de investigadores analizó el sistema digestivo de peces de agua dulce conservados en un museo. Descubrieron que han ingerido plástico desde la década de 1950.

Tim Hoellin, un profesor asociado de biología de la Universidad Loyola de Chicago, y su estudiante de posgrado, Loren Hou, estaban interesados en conocer desde cuándo los peces vienen acumulando deshechos plásticos en su organismo. Sabían que los especímenes conservados en los museos son como una instantánea de la vida en nuestro planeta. Así que se acercaron a Caleb McMahan, especialista en ictiología del Museo Field de Historia Natural, con el fin de estudiar esta acumulación en los peces a lo largo de un siglo.

McMahan los ayudó a identificar cuatro especies de peces comunes. De ellas, el Museo tenía los siguientes especímenes conservados desde 1900: Micropterus salmoides (lobina negra), Notropis stramineus (carpita), Ictalurus punctatus (pez gato americano), y Neogobius melanostomus (gobio de boca negra). Los resultados se publicaron en Ecological Applications.

El equipo seleccionó a los peces con un tamaño promedio, ni muy grandes ni muy pequeños, e intentaron obtener cinco especímenes representantes de cada década. El proceso consistió en retirar los peces de cada frasco, en los que permanecían suspendidos en el tiempo, para luego diseccionar el tracto digestivo y exponer el tejido conservado, desde el esófago hasta el ano, a la oxidación con peróxido. La materia orgánica al entrar en contacto con este compuesto químico polar, se descompone en oxígeno y agua, ya que no es resistente a este proceso, pero el plástico sí. Buscaron confirmar su presencia, empleando un microscopio, pues las partículas son muy pequeñas para ser observadas tan fácilmente.

A fin de identificar los polímeros y su precedencia, los científicos trabajaron con especialistas de la Universidad de Toronto. Realizaron la técnica de espectroscopía Raman la cual se basa en los fenómenos de dispersión de luz, que dan información sobre los modos de vibración de las moléculas afectadas por la luz. Así es posible identificar la firma química de una muestra.

Las concentraciones de plástico se dispararon
Notaron que en los especímenes de la primera mitad de siglo XX no había presencia de plástico; no obstante, en las muestras de peces a partir de 1950 la presencia de éste era evidente. Desde la industrialización de los polímeros, las concentraciones de microplástico en los peces iban en aumento década tras década, conforme se fabricaba y acumulaba más plástico en los ecosistemas.

No se sabe cómo éstas partículas sintéticas afectaron a los peces analizados, pero la evidencia actual sugiere que la exposición a largo plazo en organismos acuáticos, como los peces, provoca cambios en el sistema digestivo y aumenta el estrés.

El equipo de investigación asegura que los resultados son una llamada de atención y buscan contribuir a las soluciones. Además, destacan la importancia de los museos de historia natural y sus colecciones pues proporcionan evidencias del pasado que dicen mucho sobre la situación actual del planeta.