Razón en Blanco – La República a 90 años

Llegaba abril en Valladolid, España, cuando mis amigos pucelanos (originarios de Valladolid) comenzaban a hablar de la república: que si ya es tiempo de que la monarquía desaparezca, que si ¡NO PASARÁN!, que si el fascismo en España nunca se ha terminado de marchar y un largo etc.

Unos más entendidos que otros sobre el tema, terminaban por contagiarte del ambiente memorial de un capítulo histórico fundamental de España, la 2ª República, que terminaría siendo derrocada por el dictador Franco tras la Guerra Civil.

Si bien, por edades, a ninguno de ellos les tocó vivir la Guerra Civil Española, en España es un capítulo muy serio que despierta muchas pasiones, pues en ella murieron más de medio millón de personas y provocó un exilio permanente de unas 200 mil personas, prueba de ello es la existencia del Ateneo Español de México que procura justamente no olvidar el exilio español en México.

La República Española tenía como objetivo democratizar un país que era gobernando por un monarca, figura contraria justamente a los ideales del concepto republicano histórico en el que, deben caber por lo menos: la libertad y la voluntad soberana del pueblo. No podía haber democracia con un soberano personalizado con nombres y apellidos sino era el pueblo español.

Era evidente que España necesitaba modernizarse. Pero no fue así y terminó por imponerse el ejército español con un golpe de Estado que rompería con los sueños de muchos españoles en el año de 1939.

El 14 de abril de 1931 se estableció democrática y libremente la 2ª República Española con los ideales de libertad, democracia, igualdad, entre otros, y se cristalizó justamente el paso previo a la conquista de los derechos humanos.

El 14 de abril es una fecha que en España tiene el poder de recordar que la democracia es una lucha constante en contra de ideas añejas en las que no tienen cabida la libertad, la tolerancia y el respeto como valores fundamentales de la dignidad humana.

La 2ª República fue víctima justamente de lo que ningún pueblo de nuestro planeta debiera olvidar: que cualquiera que se erija como el salvador de un pueblo, defendiendo personalismos e ideas ultranacionalistas, es un personaje por lo menos peligroso para la salud democrática de un país que puede terminar en una dictadura.

Conmemorar el nacimiento de la 2ª República Española independientemente de si simpatizamos o no con la actual monarquía constitucional, es no olvidar que la democracia, tarde o temprano, renacerá al grito de ¡NO PASARÁN!