Un bosque es un ecosistema donde la vegetación predominante la constituyen los árboles y matas. Estas comunidades de plantas cubren grandes áreas del globo terráqueo y funcionan como hábitats para los animales, moduladores de flujos hidrológicos y conservadores del suelo, constituyendo uno de los aspectos más importantes de la biosfera de la Tierra.

Aunque a menudo se han considerado como consumidores de dióxido de carbono atmosférico, los bosques maduros son prácticamente neutros en cuanto al carbono, y son solamente los alterados y los jóvenes los que actúan como dichos consumidores. De cualquier manera, los bosques maduros juegan un importante papel en el ciclo global del carbono, como reservorios estables de carbono y su eliminación conlleva un incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico.

La superficie total de bosques del mundo es de alrededor de 4.000 millones de hectáreas, lo que constituye aproximadamente un 30 por ciento de la superficie terrestre del planeta. Aproximadamente 56 por ciento de estos bosques están situados en zonas tropicales o subtropicales.

Los bosques son uno de nuestros “tesoros”. El pulmón de la Tierra que desgraciadamente parece estar muriendo poco a poco con las consecuencias que esto tiene para el medio ambiente, los ecosistemas y también para la humanidad.

Si no fuera por los bosques, muchas especies de animales no tendrían dónde vivir, pero tampoco podríamos nosotros abastecernos de recursos naturales como, por ejemplo, la madera de los árboles. Destruir los bosques, con actos como la deforestación está considerado como uno de los peores delitos contra el medio ambiente,

Las cuencas hidrográficas naturales son creadas por el bosque, las plantas y los árboles del bosque atrapan la lluvia y otros tipos de humedad. Ayuda a que el agua encuentre su camino de forma natural hacia cuerpos de agua más grandes, como lagos y ríos. Esto mantiene las aguas llenas para que los peces prosperen y evita las inundaciones que se producen por la acumulación de demasiada agua en tierra firme.

También los bosques nos proporcionan aire limpio, el aire que respiramos es menos dañino para nosotros porque los árboles del bosque actúan como un filtro natural para eliminar contaminantes peligrosos y gases de efecto invernadero del aire. Además, ¿sabías que más de 10 personas pueden tener suficiente oxígeno para respirar de un solo árbol? Los árboles se denominan comúnmente “Los pulmones de la Tierra” debido a su capacidad para absorber dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno. Si no hicieran esto, el aire sería demasiado delgado para que pudiéramos respirar y no podríamos sobrevivir.

Así mismo, los bosques pueden prevenir la erosión del suelo , la erosión del suelo es el desgaste de la capa superior del suelo y le quita nutrientes valiosos a medida que el suelo se suelta y finalmente se rompe. La erosión puede ocurrir naturalmente por el impacto del agua y el viento, o puede ser fomentada por prácticas agrícolas irresponsables.

La erosión del suelo afecta negativamente el crecimiento de cultivos y plantas y puede provocar inundaciones destructivas. Los árboles en el bosque ayudan a mantener el suelo adherido a sus raíces. Los árboles forestales también actúan como un escudo contra la caída directa de la lluvia que puede causar erosión. En cambio, las hojas de los árboles evaporan el agua antes de devolverla a la atmósfera.

Finalmente, los bosques actúan como un cortaviento natural, es un cortaviento es creado naturalmente por los bosques, ya que protegen contra los vientos fuertes al convertirse en una barrera que suaviza el impacto del viento y detiene la erosión del suelo. Sin estos cortavientos, la erosión ocurriría mucho más rápidamente y afectaría negativamente los esfuerzos agrícolas.

No sobreviviremos sin los bosques, así que aprender a amarlos y cuidar de nuestros bosques debe ser una de las primeras lecciones de un aprendizaje de por vida. ¡hagamos que nuestros hijos se embarquen en este viaje y aseguremos que las generaciones futuras hacen lo mismo!