En esta segunda entrega dedicada a los riesgos psicosociales enumerados en la NOM-035-STPS-2018, hablaremos de las cargas de trabajo, que, considero es uno de los que afecta a más trabajadores mexicanos. Para empezar, consideremos que en todas las actividades laborales interviene una parte de trabajo físico y otra parte de trabajo mental que según la tarea de que se trate estarán en proporción diferente; así, entendamos que la carga de trabajo es el conjunto de requerimientos mentales y físicos a los que el trabajador es sometido durante su jornada laboral.

Siguiendo con esto, hablemos del trabajo como la ejecución de tareas operativas, administrativas, gerenciales o corporativas, que por un lado corresponden al cumplimiento de las metas e indicadores de la organización, y por otro lado al desarrollo de las competencias y habilidades del colaborador. De esta forma, las cargas de trabajo deben considerar también un nivel de exigencia (externo u organizacional) y un grado de desarrollo (interno o personal), encontrar el balance entre estos aspectos, es fundamental para entender y prevenir este RPS, que según el texto de la Norma nos dice que las cargas de trabajo se refieren “a las exigencias que el trabajo impone al trabajador y que exceden su capacidad, pueden ser de diversa naturaleza, como cuantitativas, cognitivas o mentales, emocionales, de responsabilidad, así como cargas contradictorias o inconsistentes.”

Con base en lo anterior, resulta de suma importancia correlacionar dos categorías: exigencia y capacidad y dos componentes: físico y mental para estructurar y distribuir las cargas de trabajo de cada uno de los puestos de una organización. Así, podremos fácilmente identificar riesgos psicosociales (RPS) asociados a este factor, por ejemplo, la postura para realizar un trabajo en escritorio y el manejo de cargamentos en un centro de distribución implican a nivel físico y mental componentes diferentes entre cada actividad, a esto sumamos la exigencia de cada una y las capacidades necesarias para desempeñarla, entonces será fácil entender como se verá afectado por condiciones como edad, estado de salud y entorno ambiental un trabajador en cada actividad, llegando en ciertos casos a la sobrecarga y un bajo desempeño laboral, no por la cantidad de trabajo en sí, sino por las características específicas de ese trabajador, es decir, por las capacidades.

Otro ejemplo común relacionado con la sobrecarga está directamente relacionado con la cantidad de trabajo, es decir, con las exigencias, y es cuando el tiempo para llevar a cabo una tarea es muy poco, lo más común, es extender la jornada y en ciertos casos llevar trabajo a casa, esto puede ocasionar desde tiempos extras sin paga hasta una evidente disminución de tiempo personal, familiar, social y recreativo. Incluso bajo este escenario de la #nuevanormalidad, la imposibilidad de ejercer el derecho a la desconexión, es un FRP asociado a las cargas de trabajo que muchos trabajadores y empresas están -literalmente- sufriendo, pues mientras aumentan los trastornos del sueño y disminuyen los niveles de motivación y satisfacción en el trabajo, los indicadores de desempeño laboral están a la baja, la rotación y el ausentismo a la alza, y, por supuesto, se están generando costos adicionales para las organizaciones e ingresos mermados para los colaboradores (incluido el salario emocional).

Es así como tomando en cuenta el texto de la #NOM35, cada organización está obligada a realizar acciones que promuevan la distribución adecuada de cargas de trabajo, y tal como se menciona en el numeral 8.2, generar medidas de prevención y de control que consideren:

  • La revisión y supervisión de la distribución de las cargas de trabajo para que se realicen de forma equitativa, considerando el número de trabajadores, las actividades a desarrollar, los alcances de las actividades y la capacitación para llevarlas a cabo;
  • Las actividades para planificar el trabajo, siempre que el proceso productivo y las mismas actividades laborales lo permitan, de manera que se tengan pausas o periodos de descanso, rotación de tareas y otras medidas, a efecto de evitar ritmos de trabajo acelerados, y
  • Los instructivos o procedimientos que definan claramente las tareas y las responsabilidades.

También la Norma nos brinda 6 dimensiones a considerar tanto para los instrumentos de identificación y análisis de los Factores de RPS, como para complementar las acciones preventivas y de control:

  1. Cargas cuantitativas;
  2. Ritmos de trabajo acelerado;
  3. Carga mental;
  4. Cargas psicológicas emocionales;
  5. Cargas de alta responsabilidad; y
  6. Cargas contradictorias o inconsistentes.

Y es que ya sea por la cantidad como por la calidad de las tareas, no prevenir los riesgos psicosociales asociados a este factor también causará repercusiones físicas y mentales, quizá el más común sea el dolor de tipo físico o musculoesquelético, ya sea en forma de dolor de cabeza o de esguince, sin embargo, pueden desencadenarse síntomas emocionales o psicológicos como fatiga crónica, déficit de atención y depresión.

Entonces, identificar, evaluar y distribuir las cargas de trabajo de cada puesto dentro de la organización, se vuelve, además de obligatorio de acuerdo con la Norma 035, una oportunidad para las organizaciones de reducir costos relacionados con accidentes y enfermedades de trabajo, despidos, liquidaciones, contrataciones, inducciones e indemnizaciones, además de las multas por incumplimiento de esta NOM por un lado, mientras que por otro se puede incrementar la productividad y la satisfacción de los colaboradores con prácticas tan sencillas como adoptar el “flex time”, además de que esta práctica bien planeada y ejecutada, permitirá que los trabajadores al manejar de mejor manera sus cargas laborales, reduzcan los costos por horas extras.

Otra práctica también adecuada para prevenir y atender este factor de riesgo puede implementarse desde el catálogo de perfiles de puestos, incluyendo en cada uno los valores correspondientes a las exigencias y capacidades físicas y mentales necesarias de acuerdo con las tareas y otros parámetros fundamentales para la empresa, institucionalizando así, la distribución de cargas de trabajo desde la búsqueda de candidatos para las vacantes de la organización.

Para finalizar, solamente añadiría que hay que tener siempre presente que, para una correcta y robusta implementación, cada uno de los factores que se identifiquen, ya sean los de la Norma u otros más, deben prevenirse siempre bajo un enfoque integral y alineados a la cultura de la empresa, de manera que faciliten los procesos y las actividades, fortalezcan la relación y compromiso entre la empresa y los trabajadores y, puedan siempre tener relación directa con los indicadores existentes. En este orden de ideas, en la siguiente entrega, hablaremos sobre la falta de control sobre el trabajo.

Como siempre, agradezco tu atención y no dudes en contactarme para saber más sobre este tema. https://myurls.co/manfredns

El autor es Socio Director Comercial de DIRH®, consultor en gestión de las organizaciones y lobbyist.