TENGO LO QUE TÚ QUIERES: “MI VOTO”
Por: Freddy Serrano
“Escúchame, soluciona y deja de mentir. No me interesa oírte dos horas en tarima, leer tus trinos o escucharte en una aburrida entrevista”. Ya entendimos la jugada: “lo único que quieres es mi voto y tu bienestar, punto”.
Así de hostil y transaccional se volvió la democracia de hoy; un vil mercado de voluntades: “ellos ostentan el poder y nosotros cargamos con el voto, la decisión que lo cambia todo”.
Nos guste o no, así es como lo ven. Y eso da lugar a que cada uno cobre. El “constreñimiento” es de lado y lado: “no te regalo mi voto por una promesa en un pendón, te lo ganas en la calle, bajo el sol y el agua, con hechos tangibles”.
Qué paradoja: nos trasladamos al escenario de los clientes y el vendedor. Estamos cansados de mensajes de texto repetidos, mítines sin sentido y asesores con PowerPoint que en su vida han hecho una fila.
Esta fórmula no la cambia ni la Inteligencia Artificial:
reclaman presencia para que los mires a los ojos, palabra para que les digas la verdad aunque duela y resultados que se vean en su casa, su barrio, su escuela, su seguridad.
Y aquí está lo que nadie dice: el voto no se compra con mercado, licor o camisas, muchas veces se alquila, se presta por 4 años y, si no cumples, en la próxima te lo cobran con intereses. El elector de hoy es gerente de su propio voto y lleva Excel en su cabeza.
Cuando soy elector solo pido dos cosas: “que se parezca a mí y que me resuelva”. Lo demás es ruido. Mi voto puede ser tuyo… siempre y cuando no me trates como mendigo.
Por FREDDY SERRANO DÍAZ
Estratega Político
