El Papa y el Nombramiento de Cardenales en México
Por: Luis Vega
El nombramiento de obispos, arzobispos y cardenales en la Iglesia católica es una de las decisiones más importantes de León XIV y de cualquier Papa de la Iglesia.
La designación de los titulares de las sedes episcopales de Guadalajara y Ciudad de México, particularmente, así como una veintena de obispos en el país tienen inquietos a los miembros de la Conferencia Episcopal, al gobierno de Claudia Sheinbaum y a los católicos del país.
Se estima que entre éste y el próximo año el Papa León, el Nuncio en México Joseph Spiteri y por supuesto el Dicasterio Romano para los Obispos designarán al 30 por ciento de los gobernadores de las iglesias diocesanas; aunque el interés y el
morbo está en conocer los sustitutos de Carlos Aguiar Retes y José Francisco Robles Ortega, sedes episcopales con tradición cardenalicia.
El nombramiento de más de 30 obispos, arzobispos y cardenales (porque las sedes están vacantes o porque llegaron a edad de retiro que es 75 años) tiene un papel relevante dentro de la Iglesia católica mexicana, pero también para la Santa Sede ya que México es el segundo país en América Latina, con más miembros después de Brasil y por el impacto social que tiene la jerarquía entre los fieles, el gobierno y los actores políticos y sociales.
No hay que olvidar que el actual Papa León XIV antes de ser el líder de la Iglesia católica fue designado por Francisco como dirigente del Dicasterio para los Obispos, órgano del Gobierno Vaticano, responsable de encabezar el proceso para la designación de obispos, arzobispo y cardenales en todo el mundo.
El Papa Francisco introdujo transformaciones en el proceso de selección de obispos, orientadas a democratizar la curia romana, descentralizar el poder de Roma y cambiar radicalmente el perfil de los líderes de las diócesis.
Por primera vez en la historia, Francisco nombró a tres mujeres como miembros plenos del Dicasterio para los Obispos (las religiosas Raffaella Petrini e Yvonne Reungoat, junto a la laica María Lía Zervino). Ellas tienen voz y voto directo en el análisis de las ternas y en la preselección de los obispos.
El Papa jesuita mandó que los Nuncios Apostólicos pregunten de forma confidencial y directa a los laicos, catequistas y comunidades locales qué tipo de obispo necesitan, antes de elaborar la lista de candidatos; fortaleció el rol de las conferencias episcopales regionales para que sean ellas quienes lleven la iniciativa en la detección de sacerdotes aptos, disminuyendo el filtro exclusivo de Roma.
En resumen, Mario Bergoglio estableció dos criterios: elegir entre los nuevos obispos a aquellos “pastores con olor a oveja” y cortar la tradicional designación de llegar a la sede episcopal por el camino de la carrera burocrática dentro de la Iglesia.
En la selección de nuevos obispos, León XIV ha redefinido el perfil psicológico y espiritual del candidato como: que tengan una fuerte disposición a la colaboración institucional y al trabajo en equipo; los nuevos prelados no deben actuar como burócratas o directores de empresas, sino ser hombres dedicados a la oración, con “pobreza de espíritu” y total rechazo a los privilegios o “lógicas mundanas”. Ha instruido al Dicasterio que dirigió a priorizar perfiles comprometidos con desafíos globales contemporáneos muy específicos, como la evangelización directa y el cuidado de la creación.
Actualmente en México deberán cambiarse los arzobispados de Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey, Acapulco, Puebla y las diócesis de Tlaxcala, La Paz, Querétaro, Mazatlán, Chalco, Puerto Escondido, Coatzacoalcos, Tula, Zacatecas, así como Ecatepec, Tijuana, Ciudad Altamirano, El Salto, Azcapotzalco, Tuxtepec y Matehuala.
Los candidatos para ocupar las sedes en Ciudad de México son: Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca; José Antonio Fernández Hurtado, arzobispo de Tlalnepantla; Luis Manuel Pérez, auxiliar de la CDMX y José Francisco González González, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez.
Para sustituir al cardenal de Guadalajara se menciona a Faustino Armendáriz Jiménez, arzobispo de Durango; Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, José Francisco González González, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez.
El Papa León, el Nuncio Spiteri y la Conferencia Episcopal Mexicana escogerán a un obispo conservador, institucional, que no sea muy viejo y con buena salud. En una palabra, que acompañe el pontificado de Leó y participe en el nuevo cónclave. en México hay menos de 10 candidatos que cumplen este perfil.
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