ILUSOS TACAÑOS
Cada cuatro años aparecen los mismos personajes con distinto nombre. Su lugar común siempre es el mismo: perder elecciones por creer que la estrategia sirve para ahorrar plata. Llegan con libreta en mano, el miedo en los ojos y la frase: “Consígame una estrategia, pero que no cueste tanto, algo barato”.
La gran pregunta los delata: “¿No hay una que sirva para gastar menos?”. Confunden visión con recibo de caja, ganar con sobrevivir. No entienden que en campaña el que ahorra en el lugar equivocado, pierde en el único lugar que importa: las urnas.
Esos son los que terminan gastando el doble y perdiendo igual. Creen que ser tacaño es ser inteligente. Creen que quitarle a la logística, la pauta o la gente, es estrategia, pues bien no lo es, eso es suicidio. El inteligente invierte bien, el iluso gasta mal y después culpa a la estrategia de su derrota.
Una buena estrategia no es para gastar menos, es para ganar más con lo que tienes. Si no hay para vallas, que haya gente en la calle. Si no hay para tarima, que haya plaza llena. Si no hay para pauta, que haya un mensaje que duela y se quede. Quitar sin reemplazar es entregar la elección antes de empezar.
Si su único objetivo es “ahorrar”, yo les puedo ahorrar la campaña: “No se lancen, les va a salir más barato”… Después del fracaso nadie dice “fuimos tacaños”, todos dicen: “la estrategia no sirvió”.
El que pide estrategias para “bajar costos” es como el que va al médico para que le receten no ir al médico. Se ahorran la consulta y se gastan la cirugía después. Un buen estratega no les dirá dónde quitar, le dirá dónde invertir con puntería. Dónde cada centavo se vuelve voto, dónde cada acción se vuelve recordación.
En política lo barato sale caro: en votos, en años, en historia. Gasta lo justo, sin excesos, las elecciones no se ganan en un “outlet”, lo más costoso no es invertir, es perder por no haber querido presupuestar, por ilusión y por tacañería.
Por FREDDY SERRANO DÍAZ
Estratega Político
