Crece la izquierda en EE. UU. La gran paradoja política de Donald Trump

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Por: Salomón Rosas Ramírez

Una gran paradoja de la actual coyuntura política que estamos viviendo es que mientras Donald Trump (DT) promueve directamente el avance la derecha en América Latina la izquierda está galopando hacia el poder en Estados Unidos de América.

Si hacemos un corte a la fecha, veremos que el avance electoral de candidatos de partidos con tendencia ideológica de derecha o de centroderecha con discurso radical en América Latina ha sido innegable y que el mapa político de la región ha ido cambiando de manera sostenida en los últimos años pasando de los gobiernos denominados de izquierda a los de tendencia de derecha o de ultraderecha: Argentina, Paraguay, Ecuador, El Salvador, Chile, Panamá y ahora Colombia -con la asunción al poder apenas el viernes pasado 7 de agosto de Abelardo de la Espriella- se ubican como gobiernos de esta tendencia derechista o de ultra derecha estimulada abierta y directamente por el gobierno estadounidense de Donald Trump logrando el triunfo en las urnas por tres razones fundamentales que son transversales en todos estos casos: El descontento popular ante crisis económicas, los altos índices de inseguridad y el desgaste de las administraciones de izquierda al no lograr reducir o mitigar los niveles de pobreza de la gente. Es un hecho ya demostrado que la falta de crecimiento económico sostenido limita e impide que los gobiernos brinden una atención eficaz a las necesidades sociales de salud, alimentación, vivienda y servicios públicos y que, por tanto, la generación de empleos no sea suficiente ni con los salarios adecuados provocando un voto de castigo al oficialismo en turno.

Además, las exigencias ciudadanas de mayor orden y de respuestas firmes frente a los fenómenos de inseguridad pública, así como el hartazgo social a las operaciones extendidas del crimen organizado que afectan la vida social y productiva a nivel de calle (extorsiones, cobro de derechos de piso, secuestros a comerciantes, asaltos en transportes públicos, robos en carreteras, vejaciones, etc.) coadyuvan a sostener el argumento de la necesidad de recursos, tecnología y fuerza para combatir a las mafias internacionales del narcotráfico y eso va de la mano de la estrategia injerencista y de supremacía de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental en la que ellos solo ven por sus intereses.

En tanto eso sucede y DT despliega su fuerza política en favor de la derecha en varios países de nuestro Continente en EE. UU. se vive una realidad diferente en la que la izquierda avanza de manera consistente (galopa, podríamos decir) hacia lograr muchas más posiciones de poder. Dicen los que saben que se trata de una izquierda que nada tiene que ver ni con Mao Tze Tun ni con José Stalin, sino que más bien se identifica con Franklin Delano Roosvelt que sacó a ese país de la crisis económica de 1929 (la llamada “Gran Depresión”) y que ayudo a ganar la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un frente de izquierda que pugna porque el Estado intervenga en la economía y en los mercados para mitigar el costo de la vida.

El 3 de noviembre próximo se llevarán a cabo las elecciones en las que se disputarán 435 posiciones de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado; además, se elegirán a 39 gobernadores de estados y territorios de ese país, aunado a la elección del fiscal general y de muchas elecciones estatales y locales. Uno de los factores que impactarán los resultados será el de la imagen de DT cuyo protagonismo y personalidad influirán en la decisión de los electores.

En ese sentido, las encuestas publicadas a finales de 2025 y principios de 2026 muestran quemuchos tienen una opinión negativa sobre su gestión en materia de economía e inmigración que, por cierto, son dos de los temas que lo catapultaron y lo hicieron ganar las elecciones en 2024 para ocupar la silla principal del Salón Oval de la Casa Blanca.

Es preciso también recordar el antecedente inmediato de las elecciones de noviembre de 2025 en las que no le fue bien al Partido Republicano del Presidente DT ya que, por ejemplo, las candidatas a gobernadoras del Partido Demócrata de Virginia y de Nueva Jersey ganaron a sus oponentes republicanos por márgenes mayores de lo previsto alcanzando también la supermayoría legislativa en ambos estados.

Otro dato significativo del avance de la izquierda en EE. UU. es, sin duda, que en la ciudad de Nueva York el demócrata Zohran Mamdani -quien siempre se identificó como socialista democrático- ganó contundentemente en las urnas y que la corriente de izquierda ha cosechado otros triunfos muy relevantes como los de la Congresista Allexandria Ocasio Cortez (mujer de 39 años de origen portorriqueño que ha consolidado un estilo propio y disruptivo dentro del Partido Demócrata manifestándose contra la oligarquía y que va construyendo un liderazgo nacional que la puede llevar a la candidatura presidencial en 2030) o el de la también Congresista de Colorado Melat Kiroz (mujer de 29 años quien nació en Adís Abeba, Etiopía, y llegó a los Estados Unidos con su familia cuando era un bebé y cuya campaña se enfocó en el populismo económico y el rechazo a donaciones de comités de acción política -PAC- corporativos) que cuenta con el respaldo de figuras progresistas como Bernie Sanders y organizaciones como Justice Democrats y quien enarbola como sus principales propuestas las de la sanidad universal (Medicare for All), el control federal de los alquileres, la abolición del servicio de inmigración (ICE) y un embargo a las ventas de armas a Israel. Como fuerza política, la corriente de izquierda cuenta ya con 97 parlamentarios que pertenecen al Caucus Progresista que no están de acuerdo en el financiamiento a las campañas porque aseguran quedan maniatados a los intereses grupales; se trata de un conglomerado político que ha tomado el tema de la salud como bandera en un país que vive una grave crisis ya que más de 100 millones de personas no tienen asegurado el acceso a los servicios del sistema de salud gratuito.

El radicalismo de derecha de Donald Trump se está enfrentando a una corriente de izquierda radical dentro de Estados Unidos. La Democratic Socialists of America (DSA) pasó de 6 mil miembros en 2015 a más de 120 mil en 2026 y se ha convertido en la organización socialista más numerosa e influyente de la historia estadounidense contemporánea cuyo eje es la disputa ideológica frente a la polarización encabezada por DT.

La DSA tiene ahora una estructura conocida como “big tent” organizada en una gran coalición con capítulos locales y corrientes internas que conviven bajo una misma identidad y que utiliza las primarias del Partido Demócrata para ganar espacios de poder. Hoy por hoy, unos 250 candidatos electos de izquierda han sido respaldados por DSA (incluyendo Alcaldes y Concejales) y ocupan cargos públicos en más de 40 estados de la Unión Americana (casi el 90% ganó después de 2019).

Ya veremos cómo le va a DT y al Partido Republicano dentro de 86 días -el 3 de noviembre- que serán sus elecciones intermedias.Hay un dicho popular que dice que “a cada capilla le llega su fiestecita”, lo que significa que todos, tarde o temprano, obtenemos lo que merecemos ya sea bueno o malo. Mientras tanto, lo cierto es que estamos viviendo una gran paradoja dado que mientras la derecha promovida por DT avanza en Latinoamérica, la izquierda crece y galopa rumbo al poder en Estados Unidos.




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