Refugiados Climáticos
Por: Antero Carmona
En los últimos años, el cambio climático se ha convertido en uno de los temas más importantes en las agendas ambientales de muchos países. El análisis de datos de la temperatura promedio del aire superficial ha aumentado aproximadamente 1°C desde la época preindustrial, con un ritmo acelerado desde 1982. El 2024 fue el año más cálido registrado, siendo el primero en superar los 1,5 °C por encima de la media preindustrial, con un aumento estimado de 1,55°C a 1,60°C., y el 2025 se posicionó como el tercer año más cálido registrado, con 1,44°C a 1,48°C.
Derivado de estos resultados, se han enunciado diferentes tipos de amenazas, como es el aumento de eventos hidrometeorológicos extremos con potencial de inundaciones y sequías. Asociados a estas variaciones, se prevén impactos como cambios en las zonas agroecológicas, que generan desequilibrios en la producción de alimentos entre las regiones templadas y las tropicales, o la modificación de la distribución de los productos del mar, y la llegada de especies exóticas, plagas y enfermedades trasmitidas por vectores hacia zonas donde antes no existían. Por este motivo, todos los esfuerzos que se hagan por estudiar el cambio climático son una contribución en la búsqueda de adaptaciones a los retos por venir.
Abonando a estas problemáticas, el último reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, señala que, la tendencia de calentamiento de la superficie del mar está incrementando las tasas de deshielo de las masas polares, con potencial para tener veranos sin hielo marino en el Ártico al menos una vez por década. La velocidad a la que está sucediendo el deshielo es aún incierta, y hay reportes de fracturas en los glaciares que podrían acelerar la elevación del nivel medio del mar.
Desafortunadamente, en México, las zonas que presentan más riesgos son las llanuras costeras del Golfo de México, del Pacífico y la Península de Yucatán. Siendo Tabasco el estado que ya esta sufriendo estos efectos, los municipios costeros y ribereños como; Cárdenas, Centla, Paraíso, Comalcalco, Huimanguillo y Jonuta, enfrentan graves riesgos por el aumento del nivel del mar, erosión costera e inundaciones, con comunidades como El Bosque (Centla) y El Alacrán (Cárdenas) en riesgo de desaparecer y pérdida de metros de costa anuales en Paraíso.
Entre 2019 y junio de 2024, al menos 70 viviendas del pueblo costero de “El Bosque”, fueron destruidas por el mar, derivado de las inundaciones causadas por el rápido aumento del nivel del mar y por los efectos ciclónicos de los últimos años, crisis que desplazo a un poco más de 250 habitantes.
Asimismo, el ejido “El Alacrán”, enfrenta una situación crítica de riesgo inminente de desaparecer debido a la severa erosión costera y el avance del mar. Este fenómeno, intensificado por el cambio climático y el aumento del nivel del mar, ha provocado la destrucción de infraestructura clave y el aislamiento de la comunidad. El mar ha avanzado paulatinamente, destruyendo al menos las primeras 20 casas. La carretera costera que conecta al ejido con la Villa Sánchez Magallanes ha sido destruida en varios tramos por la marea alta y frentes fríos –se reportaron más de 150 metros de carretera afectados–, dejando a los habitantes incomunicados, sin energía eléctrica y con escasez de alimentos.
La erosión ha dejado al descubierto y golpeado por las olas ductos de Pemex que estaban mal enterrados –a un metro de profundidad–. La escuela local y las viviendas restantes enfrentan un futuro incierto, y se ha solicitado ayuda urgente para personas de la tercera edad que podrían quedarse sin hogar. Ante la gravedad de la situación, el gobierno de Tabasco ha analizado la posibilidad de reubicar a los residentes del ejido. La problemática se agudiza cada año, en octubre de 2025 la erosión marina colapsó la carretera.
Las condiciones socioeconómicas como la pobreza y las desigualdades, la fragilidad de los ecosistemas naturales y las características geográficas y climáticas de nuestro país, hacen que México sea sumamente vulnerable al cambio climático.
Por ello, es crucial tomar medidas urgentes y transformadoras que vayan más allá de meros planes y promesa, de manera responsable, considero que la acción más importante para combatir el cambio climático es la transición rápida y profunda de combustibles fósiles a fuentes de energía renovable. Esto implica detener la expansión de nuevas infraestructuras fósiles, mejorar la eficiencia energética y electrificar el transporte y la industria para reducir drásticamente las emisiones.
