¿Carrera interrumpida? El impacto oculto de los cuidados en la pensión de las mujeres.
Brecha pensional: mujeres reciben 35% menos al jubilarse
El panorama financiero para las mexicanas en la tercera edad muestra una desigualdad estructural creciente. Según el informe Pensions at a Glance 2025 de la OCDE, la diferencia en los ingresos por jubilación entre géneros se agudizó drásticamente. Mientras que en 2007 la brecha era del 28.1%, para 2024 esta cifra escaló al 35.4%. Esto significa que, por cada 100 pesos que percibe un hombre al retirarse, una mujer obtiene apenas 64.6 pesos, una realidad que compromete su autonomía económica.
¿Por qué las mujeres ahorran menos para su vejez?
Diversos factores socioeconómicos castigan el fondo de ahorro de la población femenina. En primer lugar, la brecha salarial persiste; datos del Inegi al cierre de 2025 indican que ellas ganan casi un 20% menos que sus contrapartes masculinas. Además, la informalidad laboral afecta al 55% de las trabajadoras, lo que les impide acumular semanas de cotización en el sistema de seguridad social tradicional.
Otro elemento determinante es la intermitencia laboral derivada de las tareas de cuidado. Muchas mujeres pausan su trayectoria profesional para atender a hijos o familiares enfermos, labores que no reciben remuneración y detienen el flujo de aportaciones a su cuenta individual. Esta “penalización por cuidados” genera que una proporción mayor de mujeres caiga en pobreza laboral, ya que sus ingresos no alcanzan para cubrir siquiera la canasta alimentaria básica.
¿Cómo afecta la realidad del mercado a la jubilación?
Expertos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advierten que las pensiones no contributivas, como los apoyos gubernamentales, son insuficientes. Aunque estos programas ofrecen un piso mínimo, no logran compensar la falta de ahorro voluntario y la baja densidad de cotización acumulada durante décadas. México se posiciona como el segundo país de la OCDE donde más ha crecido esta disparidad, superado únicamente por Colombia.
¿Qué estrategias pueden implementar las trabajadoras?
Ante este escenario, la educación financiera se vuelve la herramienta más poderosa para el sector femenino. La Consar recomienda realizar proyecciones de retiro a edades tempranas mediante calculadoras digitales para definir metas claras. Para quienes laboran de forma independiente o en el hogar, existen mecanismos para abrir una Afore propia y realizar aportaciones desde 10 pesos, convirtiendo el cambio de las compras diarias en un fondo de inversión.
Especialistas en retiro sugieren aprovechar el interés compuesto, el cual multiplica el dinero con el tiempo si se inicia el ahorro desde los primeros años de vida laboral. Diversificar los instrumentos de inversión y buscar asesoría profesional permite construir un patrimonio sólido. Finalmente, planificar el retiro no es solo una cuestión de finanzas, sino un paso indispensable hacia la equidad de género y la seguridad personal en el futuro.
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