UN PLAN REGIONAL CON PROSPERIDAD COMPARTIDA PARA TODOS

Salomon-Rosas-Ramirez

SALOMÓN ROSAS RAMÍREZ

 

The North American Proyect es una iniciativa que impulsa la “U. S. – Mexico Foundation” y “México, Cómo Vamos” que son dos entidades multidisciplinarias que trabajan en el estudio y análisis permanente sobre las relaciones (no solo comerciales) entre México, Estados Unidos de América y Canadá. Si bien es cierto destacan que los acuerdos comerciales entre los tres países de Norteamérica han sido una fuente de desarrollo, apertura, certidumbre y confianza, atrayendo inversiones a la región y que a medida que las cadenas de suministro y las inversiones se están reubicando desde Asia, Europa y Latinoamérica, los tres países se han beneficiado, plantean la pregunta de cómo puede Norteamérica aprovechar al máximo esta oportunidad para lograr el objetivo de hacer de Norteamérica la región más próspera y competitiva del mundo. A la luz de los datos que presenta la realidad actual, podemos decir que los tres países tienen la capacidad de unir sus esfuerzos individuales y convertirlos en un plan de desarrollo conjunto

Contamos con todo en la región de Norteamérica para lograr tener un Plan Regional que verdaderamente cumpla con los objetivos sociales que eleven la calidad de vida de las personas. Nuestra región cuenta con una creciente interconexión regional en lo económico, social y cultural lo cual nos brinda una oportunidad única para trabajar en proyectos conjuntos, establecer visiones compartidas, metas claras, y promover narrativas que fortalezcan la identidad regional, dice el reciente estudio publicado.

Es conveniente recordar que en 1994 comenzó un proceso de integración comercial y económica de Norteamérica con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que luego se fue reconfigurando para llegar a lo que ahora tenemos que es el T-MEC (Tratado México, Estados Unidos y Canadá), instrumentos que en gran medida y ya durante ya más de tres décadas han sido generadores de los grandes cambios en el mundo. En este lapso de 32 años, México, Estados Unidos de América (EUA) y Canadá han compartido retos y oportunidades, pero el hecho central es que el acuerdo comercial tripartita ha sido exitoso.

Estamos ya en medio de la revisión sexenal del tratado que debe quedar totalmente perfilado en sus contenidos hacia junio de 2026. Es por ello que dimensionar y aquilatar lo que juntos hemos conseguido es un asunto de la mayor relevancia para tener claro que el T-MEC (antes TLCAN) ha facilitado el intercambio comercial; la creación de empleo y oportunidades gracias al creciente intercambio económico, la movilidad laboral y la atracción de talento; ha fortalecido la estabilidad regional basada en reglas comunes y; ha propiciado un renovado diálogo político y social entre las naciones que hoy por hoy nos permite estar en condiciones de adaptarnos rápidamente para competir con el mundo y lograr la prosperidad compartida que anhelamos.

Solo para darnos una idea de dónde venimos y de lo que podemos alcanzar, habrá que decir que en esta asociación e las tres naciones es conveniente apuntar que entre 2003 y 2023, el comercio trilateral de bienes pasó de 632 mil millones de USD a más de 1.6 billones de USD anuales, con una tasa promedio de crecimiento de casi 5% anual; el tratado engloba a tres países del G20 con economías diversificadas y membresía en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); la participación de las tres economías de Norteamérica representa el 29% del PIB mundial; los tres países están dentro de las 15 economías más grandes del mundo, y cuentan con una generosa dotación de recursos naturales, mano de obra calificada y una cultura de innovación.

Con puntualidad y acierto, nuestro Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, nos recalca que “éste es el momento de México” y en recientes declaraciones ha señalado que de conformidad con estudios recientes de la Universidad de Harvard México es la economía 17, China la economía 16 y EEUU la economía 15 del planeta, y que desplazamos a Italia y a Finlandia (Harvard es de las instituciones más prestigiadas del mundo; ubicada en Cambridge, Massachusetts, EE UU.; y a la que están vinculados más de 160 premios Nobel en distintas materias). Marcelo nos comparte también que lo que midió Harvard fue “la complejidad de las economías” y que eso se refiere a las capacidades con las que cuentan como qué tan diversificada está la economía, la red exportadora de la que se dispone, la infraestructura existente y la calidad de la capacidad productiva, entre otros aspectos. Un dato de la mayor importancia es que Marcelo Ebrard nos advierte con claridad que es verdad que “no sabemos qué va a hacer EE. UU. y por lo tanto hay incertidumbre” pero que el hecho contundente es que hoy por hoy “somos el principal exportador a EE. UU.” y que tenemos un arancel efectivo mucho más bajo que la mayoría de los países, lo que nos permite aprovechar la circunstancia. Saber dónde estamos y de qué somos capaces como región es lo que la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, están planteando en la negociación.

La posibilidad radica en trazar una ruta para un futuro promisorio colaborando y estableciendo metas concretas en áreas clave. La oportunidad es única para hacer una planificación estratégica entre México, Canadá y Estados Unidos, para lograr una mayor integración regional y un mejor futuro para las naciones de los tres países de Norteamérica que permitan prosperidad compartida y creación de empleos incentivando el crecimiento económico con un comercio intrarregional fortalecido y también abierto al resto del mundo. Es así por lo que afirmamos que The North American Proyect puede y debe concretarse en un Plan Regional con Prosperidad Compartida para todos.


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