Freddy Serrano

El comportamiento democrático suele ser circunstancial, voluble, frágil, indeciso y hasta incoherente por cuanto los seres humanos cambiamos fácilmente de opinión; a la hora de tomar una decisión, la conducta dubitativa muchas veces va de un extremo a otro.

En política la militancia con facilidad puede ser “torcida”, se ve influenciada por fuentes de información que antes no considerábamos, toma decisiones con el corazón, con el bolsillo, no con la cabeza; en términos generales emociones como el miedo, la esperanza y la ira, terminan haciendo mella.

El entorno y el efecto de “manada” nos llevan a seguir mayorías, así mismo las cambiantes prioridades y opiniones políticas, nos obligan a hacer parte de los procesos, todo está en constante evolución y como cuando alguien se convierte en padre o madre, las preocupaciones son distintas a las del “joven sin hijos y sin obligaciones”.

Somos proclives a dejarnos llevar por la narrativa y el show que rodea a la política, en lugar de enfocarnos en los hechos y las situaciones reales, cambiamos de opinión por la mezcla de factores racionales e irracionales, y así las cosas, pocos son los que se aferran a posturas in modificables.

¿Qué influye en el cambio de parecer de los seres humanos?, ¿por qué vamos de un lado a otro cambiando de postura?, pues bien, estamos sujetos a lo que nos ocupa: adaptar posiciones para reflejar la realidad, un juego de compromisos que demanda negociar y hacer concesiones para lograr objetivos.

Lo grave de lo expuesto es que los políticos también se dejan influir por la opinión pública y pueden cambiar para seguir la corriente, es un juego de supervivencia para preservar popularidad, mientras los que votamos ante la ausencia de convicción y confianza, esperamos para ratificar o castigar.

A pesar del inestable mercado emocional descrito, no dejan de existir estructuras, a veces migran por ausencia de compensación, cuando se quedan, hacen de las suyas a manos de militantes permanentes, “votantes duros”, esos que apoyan sin importar el nombre de los candidatos, programas o la situación por la que atraviesa una región o un país.

¿Dónde quieres estar tú?

Por FREDDY SERRANO DÍAZ
Estratega Político


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