Ricardo_Homs_2

Por Ricardo Homs:

Si le va bien a la presidenta Sheinbaum … le irá
bien a México. Sin embargo, esto sucederá
sólo si ella logra gobernar a plenitud
ejerciendo sus funciones y atribuciones sin
interferencias sureñas.

No esperamos que sea perfecta…
simplemente que no esté presionada por los
intereses de los emisarios del pasado y sus
personeros en el Congreso.

Su lealtad para con su mentor parece ser una
camisa de fuerza que no le deja tomar
decisiones correctas y le compromete a
proteger a gente indefendible, cuya impunidad
se convierte en un mensaje a los mexicanos de
que en este régimen la justicia es selectiva.

Sus logros respecto a seguridad pública
inexplicablemente tropiezan con una pared
cuando en la investigación aparece vinculado
alguien del “clan” de los privilegios.

No importa que ella niegue interferencias y
pretenda hacernos sentir que todo marcha
excelentemente bien, con plena armonía y
entendimiento. Los hechos nos dicen más que
las palabras.

La visión de gobierno de su mentor,
improvisada y voluntariosa, -personalista-,
contrasta con la planificación y disciplina de
ella. Seguramente ambos tienen afinidades
ideológicas, pero la administración pública
exige eficiencia y efectividad y no se pueden
subordinar las acciones de gobierno a ideas
preconcebidas en otro contexto. Las
diferencias entre ambas visiones de gobierno
no radican en el “qué”, sino en el “cómo”.

El trabajo de su Secretario de Seguridad, –
García Harfuch-, ha sido altamente
satisfactorio y reconocido dentro y fuera del
país, rescatando la confianza perdida en el
sexenio anterior. Sin embargo, en el camino de
un exitoso trabajo aparecen asuntos “tabú” y
“personajes intocables” y entonces la
investigación cae en el marasmo.

La capacidad negociadora de la presidenta ha
quedado en evidencia en su trato con el
presidente Trump respecto a los aranceles.
Sin embargo, su apasionada defensa de la
dictadura venezolana encabezada por Maduro
y sus generosos obsequios en petróleo a Cuba
pueden echar a perder todo lo logrado a lo
largo de este año.

¿Qué compromisos tiene la 4T con la Cuba de
Díaz Canel y con la Venezuela de Maduro? …
¿Qué le han aportado esas dos dictaduras a
este movimiento?

Es evidente que el petróleo que se envía a
Cuba gratuitamente es más un pago en
especie que un apoyo generoso y solidario con
fines humanistas.

Y el apoyo político a Maduro frente a unas
elecciones fraudulentas, -que ni siquiera
fueron avaladas por sus socios tradicionales
Lula, Gabriel Boric y Gustavo Petro-, nos
genera sospechas respecto al origen del
compromiso.

¿Qué compromiso tan fuerte puede existir que
le obliga a apoyar a estas dos dictaduras aún
pagando el precio de generar conflictos con
nuestro vecino y socio comercial más
importante? ¿Compromisos propios o
heredados?

¿Será que un malévolo duende aparece de vez
en cuando en las tinieblas para recordarle
compromisos?

Esperemos que en 2026 se rompa este
maleficio que le limita y podamos tener
gobernando en plenitud a una estadista.