El futuro en la pista de México

Irene Muñoz
En la última década, pocos espectáculos deportivos han demostrado un poder de convocatoria y derrama económica tan contundente como la Fórmula 1. Cada Gran Premio se convierte en un imán para turistas de alto poder adquisitivo, una vitrina global para las ciudades sede y un motor de infraestructura que va más allá del circuito. México es prueba de ello; en 2024, el Gran Premio de México celebrado en el Autódromo Hermanos Rodríguez dejó una derrama superior a los 19,550 millones de pesos, consolidándose como uno de los eventos más rentables del calendario internacional.
El impacto no es exclusivo de nuestro país. Miami reportó en 2023 ingresos por 800 millones de dólares en apenas un fin de semana, Austin ha acumulado más de 2 mil millones desde su primera edición, Las Vegas generó 934 millones de dólares en 2024 y Abu Dhabi ha superado los 1,300 millones en poco más de una década. Estas cifras explican por qué cada vez más ciudades pujan por tener un lugar en el calendario, un Gran Premio es mucho más que un espectáculo deportivo, es un catalizador económico inmediato y una estrategia de posicionamiento internacional.
La Fórmula 1 atrae turismo premium, aficionados dispuestos a pagar por hospitalities, experiencias exclusivas y estadías que combinan lujo, gastronomía y cultura local. Pero también genera infraestructura, aeropuertos que se modernizan, corredores urbanos que se embellecen, servicios que se profesionalizan y ciudades que encuentran en el evento la excusa perfecta para elevar sus estándares. El caso de Las Vegas es ilustrativo, la ciudad invirtió en adecuaciones permanentes para recibir a la F1, y hoy se beneficia de un escaparate global que se suma a su histórica vocación turística.
En este escenario, México no debe ver a la F1 como un evento aislado, sino como un laboratorio de organización y hospitalidad rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 y a la ola de grandes eventos que marcarán la región, incluidos los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La capacidad demostrada para atraer visitantes, movilizar a miles de personas con eficiencia y proyectar una imagen positiva del país es una ventaja competitiva que puede y debe multiplicarse.
El reto está en no conformarse con el éxito inmediato. Al igual que Qatar con su Mundial 2022, que generó más de 17 mil millones de dólares y dejó un legado en infraestructura y movilidad, México tiene que pensar en cómo convertir la F1 y el Mundial en motores de transformación urbana y social. No basta con llenar hoteles durante tres días en el caso de las carreras, se trata de dejar cicatrices positivas en forma de movilidad mejorada, espacios públicos de calidad y una reputación turística que trascienda los calendarios deportivos.
La evidencia es clara, los destinos que planifican con visión logran multiplicar beneficios. Tokio, incluso en pandemia, registró un impacto de 15 mil millones de dólares con sus Juegos Olímpicos. Los Ángeles anticipa más de 18 mil millones en 2028. México, con la Fórmula 1 ya consolidada como joya de su calendario deportivo, tiene la oportunidad de mostrarse no solo como un gran anfitrión, sino como un país capaz de convertir la pasión en infraestructura, el espectáculo en inversión y la emoción en legado.
La Fórmula 1 ha demostrado que el turismo deportivo trasciende las cifras, es prestigio, proyección global y confianza en la capacidad de un país. México celebra una década con su Gran Premio de Fórmula 1, ha sido sede de dos Copas Mundiales de la FIFA y albergó los Juegos Olímpicos de 1968, credenciales que lo colocan en la primera línea de los grandes anfitriones internacionales. El verdadero reto hoy no es acumular eventos, sino capitalizarlos con visión de futuro. En esta carrera, el podio no se alcanza en la pista, sino en las ciudades que logran transformar la velocidad en desarrollo, y logran hacerlo con el respaldo decidido de un país que las impulse y apoye ante su proyección al mundo.
“Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de Cadena Política. El contenido ha sido publicado con fines informativos y en ejercicio de la libertad de expresión.”
