Edgar Mereles columnista

Por:Edgar Mireles

“Le dieron la presidencia

nada más falta el poder.”

Hermenegildo García.

Mucha tinta va a correr por los ríos del periodismo, los análisis políticos y la bien amada comentocracia por las detenciones que realizaron las autoridades federales con motivo del huachicol fiscal, político, jurídico y naval que se realiza en nuestra bien querida cuatro té.

No es un asunto menor y no debemos de soslayar los elementos colaborativos que existen entre las instituciones de seguridad, investigación e inteligencia que se dan en estos días, especialmente con oficinas allende fronteras.

Pero no falta quien trate de echarle mas agua al arroz para que no quede bien cocido, y esa fue la declaración que hizo el joven fiscal general de la republica en la conferencia del domingo pasado, en la que dijo que toda esta historia se empezó a escribir hace unos dos o tres años, cuando un militar naval de muy alto rango fue a ventanilla del ministerio público y denunció sendas actividades ilícitas en los elementos bajo su mando.

¡Mentiras! se escuchó desde los camarotes del buque Cuauhtémoc. Y nace la insidiosa duda cuando recordamos las palabras del ciudadano Harfuch, quien juraba ante el altar, que las sospechas sobre los mandos navales, funcionarios aduanales y empresarios del transporte marítimo nacieron cuando se decomisaron diez millones de litros de combustible en las cálidas aguas de los puertos de Tampico.

Alguien miente y no es Omar, recitó alguna vez mi hermano Sergio.

Muy bien, las acciones del actual gobierno colocan contra la pared al gobierno anterior o, por lo menos, generan cuestionamientos sobre su desempeño. Gertz es el mismo fiscal de ayer y hoy, tuvieron que ocurrir muchas cosas para que la fiscalía general de República despertara de su largo sueño y descubriera que ¡el huachicol seguía ahí, en la misma cama, bajo las mismas sábanas y compartiendo la misma almohada!

¿Qué hicieron con la valiosa información que el marinero Ojeda le confió al eficiente detective Alejandro? Será una misterio difícil de resolver, lo que la suspicacia nos aconseja es que no hicieron nada, siguieron durmiendo, al fin y al cabo ya lo había sentenciado el camarada Obrador: el huachicol se acabó, desapareció, no existe, no está, punto. Pues no, la Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas (como a ella le gusta decir en sus arengas) y su leal escudero, han demostrado que la actividad criminal del huachicol en todas sus modalidades, expresiones y aplicaciones sí existe, opera, funciona y respira.

Sheinbaum no ha rotó ni romperá la relación política de Andrés Manuel. Lo que está haciendo, es hilvanar su propia política de seguridad, con todas sus consecuencias; zurciendo su propia estructura de poder territorial con sus informes en los estados, bordando, desde ahora, lo que sucederá en el fatídico séptimo año de su gobierno. Claudia está demostrando, en los hechos, sus capacidad de maniobra, control y perseverancia con dos bombas humanas: Trump y Obrador.

Curiosamente es en el movimiento donde se dan las mas violentas y serias resistencias. Adán, Luisa, Gerardo, otras y otros personajes son las cabezas visibles del dique político e ideológico que hay alrededor de la presidencia.

Con sus históricas diferencias y sus propios contextos, Claudia Sheinbaum está viviendo los mismos efectos que Lázaro Cárdenas tuvo en su sexenio: resistencia legislativa, oposición a la reforma agraria, descontento en las organizaciones sindicales moronistas, pataleo de militares dirigidos por Joaquín Amaro. Todo esto bajo el amparo de Plutarco Elías Calles.

Claudia resiente la indiferencia de la elite cuatroteísta: la resistencia legislativa a las iniciativas en contra del nepotismo, herencia de los cargos y la vida de opulencia. La oposición de Adán por colaborar en las investigaciones contra el grupo criminal “la barredora”, los excesos del sindicato blanco de Pedro Haces y sus presuntas ligas con el crimen organizado; las declaraciones cantinflescas y berrinches doctrinarios de Noroña son síntomas de que en el movimiento no todo está a favor del actual gobierno.

A diferencia de Cárdenas que contaba con la fina operación política de Abelardo Rodríguez, Manuel Ávila, Francisco J. Múgica, Jesús Silva Herzog, José Muñoz Cota, Vicente Lombardo Toledano; la presidente no tiene a tantos talentos a su alrededor. La inmensa mayoría de los operadores políticos son herencia e imposición de López obrador: gobernación, bienestar, relaciones exteriores, poder legislativo, poder judicial, IMSS, ISSSTE, INFONAVIT son mujeres y hombres que responden al corazón que late en Palenque.

Anhelamos, por el bien de la república, que los escasos hilos en la tejedora claudista no se rompan ni enreden.

Edgar Mereles Ortíz.

Ciudad de México a 8 de septiembre del 2025.

 

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