Alemania e Italia recogen su oro de EE. UU.: Fort Knox, el Airbnb de las reservas, se queda sin huéspedes”

Quién lo diría?
Alemania e Italia decidieron que ya es hora de llevarse su oro de Estados Unidos.
La razón oficial? “Mayor seguridad y control soberano” (amé el control soberano). La razón no oficial: ya no confían en que Fort Knox sea más seguro que la caja fuerte de la abuela (la tuya, la mía, la de quien sea !).
Esto no es solo un U-Haul lleno de lingotes cruzando el Atlántico.
Es un mensaje claro:
“Querido Tío Sam, gracias por guardar nuestro oro desde la Segunda Guerra, pero preferimos tenerlo en casa antes de que decidas usarlo para cubrir tus propias deudas”. O peor aún, congelarlo como castigo si a Berlín o Roma se les ocurre tener ideas geopolíticas propias; que no se ajusten a tu estrategia caprichosa y voraz. Pero sobre todo súbita, radical e intempestiva! Coño Donald !
Consecuencias? Mire usted…
Básico: el dólar pierde un poquito más de su aura divina como moneda de reserva mundial. Luego: otros países se lo pensarán dos veces antes de dejar su oro en suelo americano (hola, Países Bajos y Turquía, ustedes también hacen maletas?). En el tercer escenario: el mercado del oro se pone nervioso, porque mover toneladas de metal precioso no pasa desapercibido.
Y Estados Unidos… bueno, pierde una palanca diplomática.
Ya no puede insinuar “ese oro tan bonito que tienes aquí…” cada vez que hay fricciones.
Alemania e Italia, en cambio, ganan independencia financiera!!
(Que envidia no?) y encima de todo, se blindan para futuros desastres financieros globales. Jugar con sus sentimientos ya le salió caro Mr. Trump! Paz Mundial please !?
Lo dicho, Fort Knox parece más un Airbnb con cancelaciones masivas. Y el mundo, un poco más multipolar.
Si tienes centenarios, trátalos como a una Birkin: nunca los presumas en Instagram y siempre tenlos listos para salvarte en un apocalipsis financiero!
Y por fa! En primer lugar no seas el primo ingenuo que los cambia por dólares cuando la abuelita dice que “el oro ya no vale”. Error. Los centenarios son como ese Hermès vintage: siempre alguien te los va a comprar, y en crisis suben de precio.
Si, custodia, darling. Guarda tus lingotes en un banco, no en tu joyero del buró. Si eres de los que cree en la autarquía, compra una caja fuerte elegante y, por amor a Dior, no publiques “aquí guardo mis centenarios” en Facebook. (Hagan caso!)
Sigo: no los fundas para hacer pulseras ni los vendas por peso. Puede que esos centenarios valgan más como piezas históricas que como oro bruto. Consulta a un tasador serio, no al “joyero de confianza” que también vende perfumes … pirata.
Por último: diversifica!.
El oro es tu seguro contra la locura económica, pero no convierte tu sala en Wall Street. Combínalo con bienes raíces, acciones de lujo y, obvio, un poco de cash.
Y si, tus centenarios son tu “Plan B” cuando todo lo demás falla. Cuídalos como al ex tóxico (todos tenemos uno) que aún te debe favores: discretamente, pero tenlos a la mano si el dólar se derrumba o el peso entra en drama mode.
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