Paz y Reconciliación

Luis Vega
El gobernador de Texas, Greg Abbott, tuvo los tamaños en decir: “¡Si Dios fuera ilegal lo deportaríamos!” y antes de 24 horas cayó la peor tormenta de los últimos 5 años; la lluvia arrasó comunidades y hasta el momento se reportan perdidas más de 100 vidas humanas.
Jorge Ramos un periodista mexicano que genera contenidos para medios de comunicación pregunta en un video: ¿castigo divino, karma o coincidencia? Lasredes sociales respondieron de dos formas: una crítica severa contra el político texano y mucho hicieron oración a Dios por las familias de las personas que perdieron la vida… y por el gobernador Abbott.
Muchos expertos en fenómenos naturales y maestros en espiritualidad aseguran que la tormenta no fue una casualidad, sino un mensaje divino y una respuesta aun político que se desafió a Dios. Ante este misterio del cielo y la naturaleza, los humildes oran, los soberbios no entienden y enmudecen.
Y en este tema de la oración quisiera retomar el mensaje de los obispos mexicanos y muchos líderes de otras iglesias, expresiones de fe y también de “los sin Dios”.
En un mensaje muy potente de Don Ramón Castro, líder de los obispos mexicanos, lanza un doble reto, muy serio, a los creyentes cristianos en este momento en que se “busca renovar el compromiso cristiano frente a la violencia, la polarización y el sufrimiento” de millones de mexicanos.
Este es el llamado: “Cuando Jesús nos enseñó a orar diciendo “Venga a Nosotros Tu Reino”, nos invitaba a soñar y trabajar por un mundo mejor. En México, ese reino se hace presente cuando las familias viven con dignidad. cuando nadie es descartado, cuando la justicia y la paz florecen en nuestros hogares y comunidades, se manifiesta cuando nuestras familias pueden vivir sin miedo, con la seguridad de poder caminar por sus calles sin amenazas, cuando todos tienen acceso a servicios de salud que sean dignos y también acceso a los medicamentos que necesitan para vivir plenamente”, dice el obispo de Cuernavaca.
Continúa, “Este reino de Dios no es una utopía lejana, es un don que debemos pedir en oración, pero también una tarea que exige nuestra colaboración diaria. Cristo es el rey de este reino y nos llama a ser sus colaboradores activos con nuestros talentos y nuestro entusiasmo creativo, porque nada hermoso ocurrirá en nuestras vidas al margen de nuestra libertad”.
Don Ramón invita, en este año jubilar, a orar incesantemente para que el Reino de Dios venga a nosotros y a promover actitudes concretas que lo construyan ¿Cuáles? “Abrir nuestros corazones a la esperanza. Nuestras familias necesitan mirar el futuro con la confianza de que un México mejor es posible, a ser una Iglesia que escucha y acompaña, especialmente a quienes más sufren, a las víctimas de violencia, enfermos sin medicinas, migrantes abandonados, a construir puentes de diálogo donde hay división”.
El presidente del Episcopado destaca que México está herido por la polarización y hace un llamado a ser constructores de un encuentro en la verdad, a impulsar gestos de paz en nuestras familias y comunidades. “La transformación de nuestra patria comienza en cada hogar a acompañar con amor a quienes más nos necesitan. Hacer presente el reino significa estar cerca de los últimos, de los descartados”.
Don Ramón Castro concluye: “Es justo que las familias mexicanas tengan acceso a la salud, educación y un trabajo digno, es justo que puedan vivir sin miedo, es justo que tengan oportunidades para desarrollarse plenamente y es justo luchar contra los abusos, vengan de donde vengan”.
Los gobiernos (tricolores, azules y guindas) solos no pueden con el paquete, necesitan escuchar y dejarse ayudar del cielo y de la tierra.
