CASI MUERE EL AMOR

Adriana Delgado Ruiz

Es cierto, el dictamen de la Reforma Eléctrica no va, pero no debido a la unidad de la oposición. La única de las ocho iniciativas adicionales que se presentaron durante el periodo de discusión, incluida en el proyecto, provenía de la bancada priista: “Estas Comisiones Unidas ponderan que la iniciativa de la diputada (Carolina) Viggiano Austria que versa sobre el derecho de acceso a la energía eléctrica se encuentra comprendida en la del presidente de la República”, señala la página 242 del documento. Guiño al PRI ?

Las alertas se encendieron el jueves pasado, cuando el diputado Marcos Mendoza puso en el chat del grupo parlamentario del PRI esa iniciativa, presuntamente sin el conocimiento del dirigente nacional, Alejandro Moreno. Al enterarse, las dirigencias del PAN y el PRD entablaron comunicación inmediata con su contraparte priista, a quien reclamaron que tuviera una contrapropuesta unilateral en vez de una generada por su coalición Va por México.

El ambiente de desconfianza crecía como una bola de nieve. ¿Estaba el PRI operando a espaldas de sus aliados? ¿A cambio de qué estaba negociando? Y las suspicacias: Carolina Viggiano ya no está en San Lázaro. Obtuvo licencia para ausentarse de su curul porque desde ayer en la madrugada hace campaña por la gubernatura de Hidalgo.

La operación cicatriz. Dos horas antes de que la alianza opositora estableciera su posición, Alejandro Moreno se hizo acompañar de su bancada en la sede nacional de su partido y dijo contundente que votarán en contra de la iniciativa dictaminada. “Es un peligro para México. Un desastre con consecuencias irreversibles. Al PRI nadie lo presiona”.

No faltó el repaso de todos los acuerdos que se infringirían: el T-MEC, con la OMC, APEC, ALADI, OCDE, además del problema de confianza que se crearía con los inversionistas internacionales en un momento en que si algo se necesita es inversión. Por otra parte, fortalecer a la CFE pero para hacerla competitiva en el mercado y capaz de retener a sus trabajadores con salarios competitivos y una mística de orgullo y productividad. Sobran intereses,hay 876 mil millones de pesos en juego

Ahí estaban 66 de los 71 diputados priistas, lo que despertó nuevas suspicacias. ¿Están todos de acuerdo? La explicación fue que es posible que algunos pocos anden coqueteando con el gobierno. ¿Eso podría voltear la votación? No. Morena y su coalición suman 277 legisladores en San Lázaro. Para lograr una reforma constitucional, necesitarían 57 votos de la oposición.

 

¿Qué tan cerrado está el oficialismo a corregir o enriquecer su iniciativa? El dictamen es bastante revelador. De las iniciativas adicionales presentadas, cuatro eran de diputados morenistas y una petista, que es un partido afín.

Poniendo El Dedo en la Llaga, el dirigente del PAN, Marko Cortés, dice que, desechada la iniciativa de reforma actual, la alianza Va por México presentará una que garantice electricidad más barata, la migración a energías limpias y renovables, y genere certeza para la inversión y el empleo. Tarifas gratuitas para hospitales públicos, poblaciones rurales y otros sectores.

Ok. ¿Y los contratos leoninos que dieron origen a toda esta polémica? “Es necesario que se revise lo que tiene que ver con tarifas y pagos por la generación y distribución de la electricidad”, dice el dirigente panista.

De la iniciativa oficial hay cosas a rescatar, como la posibilidad de que ayuntamientos y organizaciones civiles puedan celebrar contratos de autoconsumo con la generación distribuida, lo que aliviaría mucho sus finanzas.

Queda claro que sí se necesita una reforma eléctrica. Que sea una en que se escuchen todas las voces, se demuestra, es fundamental. Y también que los intereses electoreros y partidistas se queden en su sitio.