A la fecha, en el Centro de Rehabilitación e Integración Social (CRIS), de Huixquilucan, se recuperan de las secuelas que les dejó la pandemia de COVID-19, cinco personas, entre ellas, la señora Margarita González Rojas de 57 años de edad y el señor Máximo de 59, quienes tras contagiarse llegaron al Complejo Rosa Mística en silla de ruedas y con complicaciones para respirar, lo que han ido mejorando con las terapias otorgadas por los especialistas que ahí laboran.

Ambas personas de la tercera edad, coincidieron que tras sobrevivir a la enfermedad prácticamente volvieron a nacer, pues un grupo de expertos de la salud les han devuelto su caminar y enseñado nuevamente a respirar.

Al platicar con la señora González Rojas, originaria de la comunidad de San Francisco Ayotusco, expuso que en diciembre del año pasado ingresó a un hospital para ser intubada, tratamiento que duró alrededor de 12 días, es decir, las fiestas decembrinas las pasó dentro de un nosocomio, del cual “salí totalmente inmóvil porque soy diabética también, no me movía absolutamente nada, estuve en ceros, duré en casa como tres meses con oxígeno, con pañal, me levantaban, me bañaban y no me movía nada”.

Para el mes de marzo pasado, la señora Margarita ya estaba inscrita en el CRIS de Huixquilucan y en junio comenzó sus terapias física y ocupacionales.

“Ya empecé a hacer mi vida casi normal porque son muchas secuelas, pero ya camino, ya me inscribí en un curso de cocina, he aprendido mucho, ya hice una caminata de ocho kilómetros, le comente a mi terapeuta y me felicitó, me siento muy importante para mi misma, para mi hijo que sufrió mucho cuando me enfermé, tuve una segunda oportunidad de vida y todo esto de aquí me gusta, venir a mis terapias me motiva bastante”, manifestó la pobladora huixquiluquense.

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En el Centro de Rehabilitación e Integración Social de Huixquilucan, cada sesión para la señora Margarita González, tiene un costo de 24.50 pesos, cuando en un lugar privado cada terapia la cobran hasta en mil 500 pesos, “aquí uno compra su material, pero es mínimo, traemos nuestro kit de limpieza, gel, toallitas, papel de baño, tenemos nuestro oxímetro, ligas y cepillo y lo que nos piden”.

Entre las secuelas que presentó la señora Margarita, fue el dejar de caminar, “no valerme por si misma para nada, quedé en ceros, no me movía, no iba al baño, no me sentaba, no me podía dar la vuelta, para comer, me sentaban y me daban de comer en la boca y poco a poco fui soltándome, ya empecé a mover los brazos, las piernas, ya me fueron sentando, ya empece a usar andadera pero con mucho dolor, aquí llegué con andadera, después fue el bastón y lo sigo usando, pero la secuela más importantes que me dejo el COVID, fue en equilibrio, en recta camino despacio, pero ya no agarro la fuerza suficiente para ir rápido y no puedo subir ni bajar escalones, me cuesta mucho trabajo, el paladar no está al cien por ciento y que duelen todos los músculos”, añadió.

Por su parte, el señor Máximo, originario de la comunidad “Tierra y Libertad”, indicó que él estuvo cinco días hospitalizado por padecer la pandemia del nuevo coronavirus, incluso, refirió, que al CRIS aún llegó con su tanque de oxígeno, “mi vista se me nublaba y ahorita ya ha mejorado, las terapias son ejercicio de piernas con una banda y caminar, haciendo respiraciones constantemente porque la oxigenación bajo hasta 70 y gracias a Dios que me está dando una nueva oportunidad”.

La presidenta municipal electa de Huixquilucan, Romina Contreras de Vargas, explicó que en el Centro de Rehabilitación e Integración Social (CRIS), se otorga a bajo costo rehabilitación pulmonar, rehabilitación física, “tenemos terapia de lenguaje, se cuenta con un tanque terapéutico de primer nivel, es un tanque en el cual se realizan distintas terapias bajo el agua y esto propicia a que mejoren los movimientos, sabemos que las secuelas pos COVID-19, son alteraciones al sistema periférico, así como también al sistema respiratorio, hay fatiga, hay pérdida de memoria”.

Agregó que, en caso de que la persona que padeció de la pandemia y necesita de rehabilitación especializada, pero es de muy bajos recursos, se le hace un estudio socioeconómico y puede quedar exenta de pago, es decir, su recuperación sería gratuita.

“Es un servicio impartido por profesionales, por médicos especialistas en rehabilitación. Estamos para ayudarlos y ofrecerles un servicio, el objetivo es que las personas salgan de estas secuelas ocasionadas por el virus y que los huixquiluquenses tengan una mejor calidad de vida”, aseguró.