Por: Fernando Alberto García Cuevas

El escritor Václav Havel, histórico disidente contra la dominación soviética y defensor de los derechos humanos, que asumió la presidencia de la antigua República de Checoslovaquia tras la caída del muro de Berlín, dijo una vez:

«Cada uno de nosotros puede cambiar el mundo.
Incluso si no tiene ningún poder
incluso si no tiene la menor importancia
cada uno de nosotros, puede cambiar el mundo»

Coincido absolutamente con lo expresado por Václav. Diversos movimientos ciudadanos organizados por mujeres y hombres de sólidas convicciones, integrados en grupos de la sociedad civil, son quienes han provocado las grandes transformaciones políticas y sociales en distintas partes del mundo.

Si bien es cierto, sociedad civil es un concepto de ciencia social que define a los ciudadanos que actúan colectivamente, deliberan, luchan, toman decisiones y se movilizan en favor de sus intereses.

En los hechos, estos ciudadanos son, fuerza real y digna para ser tomada en consideración.

Los pobladores de una determinada ciudad, deberán saber, que sociedad civil organizada, puede ser más poderosa que cualquier partido político, incluso, contienen en su esencia, la fuerza suficiente para someter un gobierno, tomar control para redireccionar su actuación, frenar abusos e injusticias, siempre, en favor de la ciudadanía.

La diferencia entre ciudadanos y partidos es enorme. Los partidos políticos buscan poder, mientras que los ciudadanos exigen respeto pleno a sus legítimos derechos. Esta es la gran diferencia entre unos y otros.

Un partido político sin ciudadanos, no tiene razón de ser.

Mientras que, una sociedad civil sin liderazgo, propósito claro, ni organización, es un poder anegado.

La sociedad civil contiene un poder real, no tanto por el número de activistas que suman entre sus filas, como de su capacidad para desarrollar organización estratégica, comunicación efectiva, suma permanente de aliados y definición clara de propósitos, para avanzar fraternal y perseverantemente, en la lucha por alcanzar los objetivos trazados.

Las naciones democráticas del mundo, deberán alentar la participación de los ciudadanos, en la dinámica integral para el progreso social, evitando el daño que causa la indiferencia, de ser simplemente, sujetos manipulables e intercambiables, que flotan a la deriva, sobre la corriente social que impone cada lugar.

Por lo tanto, asumir el compromiso de estimular el binomio ciudadanía- gobierno en acción, para el mejoramiento de la calidad de vida, será siempre, lo mejor para todos.

Mucho se ha escrito sobre las características del mexicano, estereotipos, formas de pensar y actuar, así como su apego al verbo aguantar con sus variables conductuales; condescender, tolerar, resignarse, someterse, disciplinarse, darse por vencido.

En contraparte, vale destacar que lo más conveniente para los mexicanos será siempre practicar los antónimos de aguantar:

Reaccionar para evitar lo que NO se quiere.
Rebelarse contra aquello que hace daño.
Resistencia para revertir NO para tolerar.
Reclutamiento de activistas para comunicar estrategias
Despertar conciencias dormidas.
Organización de Redes Humanas.
Movilización para lograr objetivos
Activismo para resistencia y transformación.

Los ciudadanos activistas son arietes poderosos para la evolución.

Los males sociales que predominan actualmente, demandan del ciudadano común, hacerse cargo de asumir Conciencia Activa para responder con oportunidad y eficacia a los desafíos implicados en ésta temporada de disrupción política.

Las consignas y propósitos de un activista son múltiples; pobreza, desempleo, corrupción, protección del pluralismo, fortalecimiento de la democracia, combate al discurso de odio, alternancia, bienestar y progreso social.

En esencia, el activismo y las movilizaciones, cambian el rumbo de las naciones.

Por último, vale la pena referir que Conciencia Activa es el estado mental perfecto. Implica tomar nota de un determinado hecho, proceder a la acción, para el oportuno encauzamiento, haciendo a un lado procrastinación e indiferencia.

Conciencia Activa supone comprender: que no basta estar consciente del daño que produce un problema y quedarse sin hacer nada por resolverlo. Lo que procede es: responder en tiempo, hacer lo necesario, enfrentar la situación, alejar el peligro y conseguir el mejor resultado.

Estar consciente de algo a secas, es como un simple, tomar nota de un asunto irrelevante y no hacer nada al respecto.

Esta actitud es, indolencia.

Conciencia Activa, es una actitud mental que empodera la Nueva Ciudadanía que requerimos. Esta forma de pensar y ser, vá más allá de la indiferencia, es modelo activo de pensamiento, lejano a la mediocre práctica del resignarse a vivir de cualquier modo. Conciencia Activa, es acción que transforma, cualidad que deberá definir el perfil del nuevo ciudadano en México.