La promotora inmobiliaria Evergrande está al borde de la quiebra y amenaza con originar un efecto contagio en el mercado financiero de China. La empresa tiene una deuda que asciende a 300.000 millones de dólares, lo que equivale al 2% del PIB nacional.

Evergrande fue fundado en 1996 por Xu Jiayin, una de las personas más ricas de China. La empresa aprovechó el boom económico del gigante asiático para expandir su actividad a otros sectores como salud, finanzas, vehículos eléctricos, turismo, entretenimiento o deportes.

No obstante, las nuevas regulaciones chinas, el crecimiento descontrolado y la pandemia han agravado los problemas de escasez de liquidez que sufría la empresa. El mes pasado Evergrande advirtió que no garantiza que pueda cumplir con sus obligaciones financieras.

Las acciones de Evergrande en el mercado de Hong Kong han caído este lunes un 10.24% a su nivel más bajo desde mayo de 2010. En los últimos 12 meses su cotización bursátil ha perdido alrededor del 90% de su valor.

Hay varios problemas que agravan la situación:

• Evergrande cuenta con 200.000 trabajadores y emplea indirectamente a 3.8 millones de personas

• Más de 1.5 millones de personas han pagado por viviendas que todavía no están construidas

• Tiene más de 1.300 proyectos repartidos en 280 ciudades de China

• Según Mattie Beking, analista de Economist Intelligence Unit (EIU), Evergrande tiene deudas con 171 bancos nacionales y 121 extranjeros

En la última semana se han producido protestas de inversores, contratistas y clientes en la sede de Evergrande. El conglomerado, si bien reconoce la “enorme presión” que atraviesa, asegura que los rumores de bancarrota son “completamente falsos”.

El pasado viernes 17 de Septiembre, como consecuencia de la crisis de Evergrande, el Banco Popular de China inyectó 14.000 millones de dólares al sistema bancario a través de acuerdos de recompra inversa de siete y catorce días, la mayor cifra desde febrero.

La crisis de Evergrande también está afectando negativamente a otras empresas chinas y a los mercados de valores globales. La crisis de Evergrande se produce en un contexto marcado por las medidas adoptadas por el gobierno chino contra las empresas tecnológicas.

El presidente de Evergrande, Hui Ka Yuan, sobre la situación actual: “Creo firmemente que Evergrande saldrá de su momento más oscuro, reanudará la construcción a gran escala lo antes posible y logrará el objetivo fundamental de entregar los proyectos inmobiliarios”.

Las autoridades chinas han dado instrucciones a las agencias gubernamentales a nivel local y empresas estatales para intervenir si Evergrande no puede hacer frente a la crisis por sus propios medios.

El gobierno chino ha pedido que estén preparados para la “posible tormenta” y que intenten mitigar los efectos que pudiera originar la crisis de Evergrande como la pérdida de empleos, disturbios o el abandono de los proyectos inmobiliarios.