El punto fino – ¿Juicio? a investigadores

 

 

José Alberto González Aguilar

@Tobetogonzalez

 

 

 

Cuando la justicia se hace o se cumple por afanes personales, se convierte en revancha y eso es inadmisible en una democracia de estos tiempos.

 

Sin embargo en estos últimos días hemos presenciado una vorágine jurídica en contra de académicos e investigadores que supuestamente utilizaron o se beneficiaron de fondos públicos, en especial del Foro Consultivo y Tecnológico, entidad fundada en 2002 y que forma parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, entidad pública que sirve para incentivar la ciencia, investigación y avances tecnológicos en el país, además de ser por excelencia el lugar al que acuden cientos o miles de jóvenes país encontrar una opción de financiamiento para continuar con estudios tanto en México como en el extranjero.

 

No me toca ser juzgador en este caso, no absuelvo ni acuso a quienes integraron el citado Fondo, no soy tampoco integrante del cuerpo jurídico de la Fiscalía ni mucho menos un abogado defensor de algún académico que este en el banquillo, hoy escribo desde una visión objetiva que quiere hablar de rendición de cuentas, de filias y fobias, y planteo una visión neutral del caso.

 

El ejercer recursos públicos conlleva una responsabilidad, y todo peso que se recibe debe ser justificado de manera puntual, y por fortuna en nuestra nación hay instancias eficaces para cumplir y hacer cumplir con esta rendición de cuentas y esto se ha realizado por quienes han integrado y dirigido el Foro en cuestión, sin embargo se habla de abusos y de excesos en el gasto del dinero público, y si estos se dieron, claro que deben ser revisados, pero de eso ha generar una investigación o incoar un procedimiento que trate como delincuentes organizados a académicos, científicos e investigadores, creo que es inadmisible y con tintes de una fobia.

 

Una fobia ocasionada por señalamientos que algunos de estos nombres hicieron del dominio público cuando de la noche a la mañana el Fiscal General de la República apareció como un investigador del máximo grado dentro del Sistema Nacional de Investigadores, y ahí radica lo realmente grave, en ejercer la acción punitiva del estado mexicano por consigna o fobia personal.

 

Hablando de filias y fobias, la Dra. María Elena Alvarez-Buylla, actual titular del CONACYT, ha tratado sin éxito de lavarse las manos en este caso, pero no dejemos de lado que fue ella quien generó las condiciones para el vertiginoso ascenso en su categoría de investigador del actual Fiscal, y no olvidemos que también la misma titular del Consejo, también estuvo en el ojo del huracán por gastos suntuosos e innecesarios muy similares de los que hoy se acusa a los integrantes del Foro.

 

En resumen, es deleznable la petición hecha por la Fiscalía de juzgar por delincuencia organizada a prestigiados mexicanos, misma que por fortuna no ha procedido y esperemos que no proceda, como terrible lo es que se actúe o juzgue por consigna, lo cual es grave y sentaría terribles precedentes en este México tan convulso y confrontado, por eso sería deseable que desde ya se dejen de incentivar esos linchamientos colectivos mañaneros que tanto daño nos están haciendo y que por fin se atienda al estado de derecho que hoy tanta falta nos hace.

 

 

El Punto fino es: El problema no son las becas del CONACYT o el tan mentado aspiracionismo de estudiar en el extranjero, el problema es que antes no eran beneficiados los hijos de la cuarta transformación a saber: Sheinbaun, Pablo Gómez, Florencia Serranía y muchos más, serán acaso estas y estos jóvenes profesionistas catalogados también por el Presidente como mañosos, corruptos y delincuentes, o tal vez  estarán ya purificados con el manto cuatroteísta.