GERTZ Y SU JUSTICIA DE EXCRECIÓN

Por medio de las presentes líneas pido una rendida disculpa a mis muy estimados lectores por haber interrumpido mis colaboraciones y publicaciones en el presente medio informativo, motivos de salud me obligaron a ello.

Durante el silencio que guardó la pluma han acontecido y surgido en cuestiones de justicia diversos temas, mismos que trataré de abordar a la brevedad posible. Hoy por estimarlo substancialmente importante para la República, es mi deseo tratar, una vez más y para no variar, el actuar de ciertos Agentes del Ministerio Público de la Federación, dependientes de la Fiscalía General de la Nación y consecuentes con la errónea forma de pensar de Alejandro Gertz Manero.

Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., siempre le ha producido repulsa y escalofrió la escasa ética jurídica y calidad con  la que la Representación Social Federal dispone como verdugo de la justicia, de la libertad de los  mexicanos de bien. La falta de probidad intelectual, la ignorancia en la integración de sus carpetas de investigación, la ligereza y despreocupación con que, en forma y fondo, desdeñan las exigencias de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación al tópico de presunción de inocencia, producen estupor e indignación al solicitar pedidos para vincular a inocentes como una suerte de exhibición de poder, arbitrariedad y venganza, usando y utilizando a una justicia mal asimilada y peor procurada. Son ministriles (aunque por fortuna no todos), que convierten y confunden su misión en una reprobable rutina de conspiración contra la Constitución, la justicia, la libertad, la Cuarta Transformación de la Nación, despreciando con ello la dignidad del mexicano. Resulta verídico que, en ocasiones decenas de casos en los que sólo actúan como verdugos ejecutores de las presiones de ciertos sectores de la política que los llevaron al poder y que intentan condicionarlos e impedirles la imparcialidad, independencia y autonomía que México anhela para esa Fiscalía.

Esos indignos funcionarios del ámbito de procuración de justicia federal si no entienden y comprenden el pensar de Don Luis Cabrera y no oponen resistencia a la arbitrariedad, sería sano que renuncien. Si carecen del coraje para defender la ley, la justicia, la dignidad profesional, la libertad, el Estado de Derecho, frente a esas obscuras, corrompidas, turbias y falsas exigencias  del orden, frente a un fiscal que les exige más impudicia que justicia, que se larguen. Nunca resulta buen tiempo para la corrupción, la ignorancia, la sumisión, la indecencia, la putrefacción, la implicación de inocentes, la fabricación de pruebas de responsabilidad, la impunidad de los verdaderos responsables como la de aquél político dedicado a crear alianzas con el narcotráfico.

 

En México no resulta ni admisible ni tolerable que, en la practica se utilice a la justicia para satisfacer venganzas políticas o familiares, ello es una barbaridad que debe de cesar.

Lic. Alberto Woolrich Ortíz.

Presidente de la Academia de Derecho

Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..