Órale Politics! – Lenguaje no binario, lenguaje inclusivo, I am X…

Hace un par de semanas tuve una conversación vía WhatsApp con una colega mexicana experta en cuestiones de género. Una académica en toda la extensión de la palabra que respeto y admiro mucho. El tema central de nuestra conversación fue el lenguaje inclusivo o incluyente en el ámbito universitario mexicano.

Gracias a esta conversación, decidí escribir el presente artículo. A continuación planteo algunos de los argumentos emanados de la conversación, ciertamente, desde mi perspectiva y visión de las cosas. Espero que este escrito contribuya a un mejor entendimiento del lenguaje inclusivo en un país “orgullosamente” machista y binario, como lo es México. Para aquellos que, como yo hasta hace poco, son unos principiantes en estos menesteres, el lenguaje inclusivo de género es cuando nos referimos a ellos y ellas como ell@s o ellxs. Mientras que en el lenguaje no binario, nos referimos al compañero o a la compañera como compañere, elle.

Hasta donde yo sé, actualmente no es obligatorio el uso del lenguaje no binario en la educación superior mexicana. Si no es obligatorio, su uso es opcional. Y si es opcional, las personas que deseen ser llamadas de distinto modo al nombre formal en su documentación oficial, pues podrán sugerir ser nombradas de tal o cual forma por sus profesores o sus colegas, independientemente de si usan el lenguaje no binario en dicha sugerencia, pero el asunto no pasa de una sugerencia. De ninguna manera es un mandato que haya que obedecer.

Lo anterior no quiere decir que la universidad sea un terreno de indiferencia ante el uso del lenguaje no binario o del lenguaje inclusivo (o incluyente) de género. Al contrario, el uso del lenguaje inclusivo ha abierto las puertas del uso del lenguaje no binario. De hecho, es en el ámbito universitario en el que la identidad del individuo evoluciona tenazmente a comparación de la llegada de los años 30 en la vida de las personas, cuando la identidad se sigue formando, pero con menores cambios como producto directo del proceso. El individuo probablemente experimenta de manera más profunda con su identidad entre los 12 y los 25 años. Esta experimentación-evolución está vigorosamente relacionada con la evolución de su propia madurez sexual.

La aparición de la identidad no binaria es compleja, no obstante el camino de llegada es relativamente sencillo: no él, no ella, sino elle. La persona, por x o y razones, ha decidido identificarse con una tercera opción. Probablemente asexual, probablemente no. En realidad es un zambullido a una identidad desconocida que, conforme evoluciona, la persona va descubriendo mil y un matices que el mundo binario simple y sencillamente no podría no siquiera imaginar que existen. La creatividad y el ingenio de la persona elle son muy exigentes si se quiere elevar el lenguaje no binario a un estilo de vida.

El lenguaje inclusivo de género ha servido para abanderar la defensa de la importancia del reconocimiento y del respeto que se merecen las mujeres en las sociedades occidentales. Todo empezó con el lenguaje, acto seguido el aparato legislativo ya cuenta con un Congreso que incluye equitativa e igualitariamente a las mujeres en los hechos y no únicamente en el discurso.  En países de civilizaciones libres este lenguaje inclusivo de género es racional y progresista. En otros países, profundamente machistas, por ejemplo, los cambios reales tardan mucho más en materializarse, pero dicho lenguaje sigue siendo útil en la lucha feminista contra la violencia de género. Aunque sin organización, no hay movilización efectiva y los resultados tienden a ser nulos, por más que se maneje magistralmente el lenguaje inclusivo de género.

¿No referirse al compañere como compañere es violencia de género?  El compañere generalmente está solo en su lucha en países machistas.  El compañere sufre de violencia de género en el sentido de que las instituciones no únicamente no le hacen caso, sino que también lo pueden discriminar ignorándolo desde una perspectiva legal. Aunque yo, a la fecha, todavía no conozco ni un solo compañere que esté luchando legalmente no por cambiar su nombre binario por un nombre no binario, sino que en los hechos, pueda ser legalmente identificado como “elle”. Además de la reafirmación de una nueva identidad, desconozco la utilidad de ser reconocido legalmente como “elle”.

También la problemática se traslada al terreno del lenguaje. Tengo entendido que en 2017 la Academia Francesa de las Lengua se pronunció en contra del uso del lenguaje inclusivo (desconozco si únicamente de género) y el gobierno francés, de manera oficial, acaba de prohibir el uso del lenguaje inclusivo en el sistema educativo francés. Aunque lo hace de manera precavida, ya que les pide a los docentes franceses “respetar la igualdad entre niñas y niños” mediante “la lucha contra las representaciones estereotipadas”. La principal razón que da el gobierno francés para lanzar esta prohibición en los colegios franceses es que (el uso del lenguaje incluyente) “constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura”. La prohibición no incluye el uso del lenguaje inclusivo en el ámbito de las profesiones.

En el idioma inglés, el lenguaje inclusivo va más allá de la identidad de género. Incluye también: otras lenguas además del inglés, identidad étnica, cultura, religión, raza, origen, estructura familiar, estatus matrimonial, sexualidad, etc. Esto es, en inglés el lenguaje inclusivo aparentemente absorbe al no binario… Y su uso en lo cotidiano se da mediante el he/him, she/her, she/he(¿?), he/she (¿?) y el más cómodo pero aún más confuso they/them. Nada de “it”, pues. No se dice “I am it”, sino “I am x”. Desconozco si en Estados Unidos o Gran Bretaña o Australia ya existen documentos legales que manejen sin problema alguno al lenguaje inclusivo o incluso el no binario.

En relación al español, en México el lenguaje no binario se antoja como un reto en extremo interesante. En un país en el que el 80% de los egresados de secundarias oficiales no entienden lo que leen… Un lenguaje no binario puede tener consecuencias catastróficas si uno de los principales objetivos de la sociedad mexicana es comunicarse entre sí. ¿Bajos niveles de educación + lenguaje no binario es la receta perfecta para la destrucción del lenguaje? Hay que ver lo que hacen los argentinos y los españoles, hoy por hoy las dos culturas a la vanguardia mundial del manejo de la lengua española. Los mexicanos tendremos que esperar para poder decir algo coherente a este respecto.

En México el debate substancial se centra poco a poco no tanto en el lenguaje inclusivo de género, sino en la inclusividad del género. Desgraciadamente una de sus principales líneas de acción se refuerza conforme se materializan más y más feminicidios. La idea es incluir al género femenino en la impartición de justicia, aunque esta situación es surrealista en un país en el que el 95% de los asesinatos nunca se resuelven. El uso del lenguaje no binario en México dista mucho de ser parte de la cotidianeidad de la realidad mexicana. Al menos por el momento.

La mentalidad y actitud no binaria, más allá del lenguaje no binario, incrementa sus probabilidades de “cuajar” en la sociedad conforme es adoptada por el avance económico, más que si es adoptada por el ámbito social o el político. De hecho, uno de los bastiones para determinar si el lenguaje inclusivo de género ha llegado para quedarse es si ha sido o no adoptado por el devenir económico de una nación. Las actitudes y mentalidad inclusivas de género son poderosos factores que guían una porción cada vez mayor de la economía nacional en Estados-nación occidentales del primer mundo, aunque todavía falta mucho por avanzar en términos de equidad de género, en lo referente a las oportunidades laborales de alto nivel. A este respecto la mentalidad y actitudes no binarias todavía están en pañales en cualquier sociedad no anglosajona o nórdica.

Ojo: no hay que pasar por alto que el lenguaje es un ente vivo de la cultura de los pueblos buenos y como tal siempre evoluciona, les guste o no a los defensores del lenguaje binario. Un aspecto muy distinto es cuando se traslada la discusión al terreno de identidad del individuo y a la lucha (por el momento solitaria) del mismo en un medio institucional hostil y violento que incluye a la propia familia, la sociedad, el gobierno, la religión, el sistema educativo, más los que se acumulen esta semana.

Probablemente la prueba de fuego para el lenguaje, mentalidad y actitudes no binarias se dará en el campo de la inteligencia artificial. Si de una u otra manera se logra que la programación de los algoritmos madre se base en el desarrollo de un lenguaje no binario, entonces ahí sí, queride compañere… este arroz ya se coció.