Cuando se intenta evaluar el desarrollo de un país, uno de los aspectos que más se toman en cuenta es el impacto que tiene la ciencia y la tecnología dentro del ámbito educativo. Es decir, cuánto se ha invertido en recursos tecnológicos, en qué medida ha mejorado la calidad educativa, así como las medidas que garanticen la accesibilidad para todos.

Pero ¿Qué pasa desde el punto de vista de las mujeres?, cabe señalar que históricamente, el papel de la mujer en el campo laboral no ha tenido una participación importante, especialmente en el desarrollo científico y tecnológico, debido a que no se presenta como una opción de estudio donde puedan incursionar en igualdad de condiciones respecto a los hombres.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en nuestro país menos del 10% de las niñas mexicanas planean inclinarse por carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) en comparación con el 27% de los niños mexicanos, esto a pesar de que en la mayoría de los países de América Latina el registro de ingresos de mujeres a educación primaria y secundaria es ligeramente más alto que el de los hombres.

Con respecto al campo laboral, solo el 33% de las personas que se dedican a la ciencia en México son mujeres, de acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Esto es debido al pensamiento conservador que aún persiste dentro de la sociedad, el cual confina a las mujeres únicamente a carreras relacionadas con la educación, las humanidades, las artes y las ciencias sociales, lo cual no les permite explotar sus habilidades para incursionar en los sectores productivos.

Cabe mencionar que la tecnología dentro de la educación ha permitido que este conocimiento se acerque a poblaciones vulnerables, incluyendo a las mujeres, quienes poco a poco van sobresaliendo en disciplinas como ingenierías, computación, robótica o ciencia de datos, debido a iniciativas que reconocen y potencian sus habilidades para el estudio de carreras profesionales enfocadas al ámbito científico y tecnológico.

Finalmente, las carreras STEM en el mercado laboral son un factor esencial para la innovación y el desarrollo económico de los países, es por ello que buscar la participación de mujeres como líderes de la innovación y de cambio social, representaría para nuestro país un aumento del mas del 50% del PIB, debido a que los empleos mejor pagados pertenecen a carreras relacionadas de este tipo.