Lo que parecía un futuro alejado podría convertirse en una realidad cercana, nos referimos a la implementación de robots o seres con inteligencia artificial en la vida laboral para el reemplazo de los seres humanos.

Con la llegada de la pandemia por coronavirus Covid-19 la implementación y adopción de nuevas tecnologías se volvió vital para poder realizar distintas actividades de forma remota, siendo este uno de los contados efectos positivos de crisi sanitaria.

Los avances en telecomunicaciones, robótica e inteligencia artificial hacen que ciertas tareas puedan volverse más sencillas para los seres humanos y que estas sean menos dependientes de la fuerza laboral del hombre.

De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la intensificación del uso de la tecnología favorece a los países que están mejor preparados para adaptarse a los avances, destruyendo algunos oficios, pero a su vez generando nuevas tareas y ocupaciones para los seres humanos.

El debate sobre el papel de las máquinas frente a los humanos continúa, pero de acuerdo a la investigación, esta puede beneficiar más allá de traer situaciones a la población, siempre y cuando los gobiernos, empresas y ciudadanos tomen decisiones hoy que maximicen la desigualdad.

En América Latina y el Caribe, por ejemplo, se estima que una gran parte de los trabajadores son empleados en ocupaciones con una alta probabilidad de automatización, a pesar de que se estima que solo el 5 por ciento de las ocupaciones tienen un 100 por ciento de probabilidad de convertirse en tareas automatizables.

De los doce países incluidos en el análisis, la mayor proporción se encuentra en Guatemala y El Salvador, donde un 75% de la fuerza laboral podría ser reemplazada por robots. Esto implica que tres de cada cuatro puestos de trabajo podrían ser ocupados por máquinas en un futuro no muy lejano.

No obstante, los países en vías en desarrollo tienen una tasa de adopción de la tecnología más lenta que las economías más avanzadas por lo que para que esta robotización de la fuerza laboral podría tardar bastantes años.

Si los robots llegarán hoy a América Latina y el Caribe, con la tecnología que hay disponible solo el 6 por ciento de la fuerza laboral resultaría desplazada.

Las nuevas tecnologías si bien nos hacen la vida más fácil también pueden ser un arma de doble filo: en primera instancia podrían ser una buena oportunidad para mejorar la productividad y el crecimiento, pero a la par pueden generar desempleo tecnológico y aumentar la desigualdad, así como la polarización si los gobiernos, empresas e individuos no responden de manera adecuada.