Querellas innecesarias

Las reuniones que sostuvieron esta semana Tatiana Clouthier de la Secretaría de Economía, Katherine Tai, Representante comercial de EU ante el T-MEC y Mary Ng, Ministra de Pequeños Negocios de Canadá, dejó una suerte de sabor agridulce, ya que si bien no hubo declaraciones ni actitudes demasiado ríspidas de ninguna de las partes involucradas, la naturaleza de la reunión y sus resultados desafortunadamente no arrojan mucha luz para el difícil momento por el que atraviesa el país.

Hoy por hoy, y pese a los intentos del discurso oficial de simular que la relación trilateral va viento en popa, lo cierto es que en los hechos, las últimas semanas y la necesidad de convocar a una reunión para atender los detalles y lineamientos del tratado comercial sugieren que la realidad es otra.

Litigios legales dentro del país y otros originados por incumplimiento con el T-MEC; políticas económicas y energéticas que violan acuerdos del tratado y generan incertidumbre en la inversión además de que modifican las reglas del juego, no son para nada incentivos que ayuden a fortalecer nuestra relación comercial en el bloque de América del Norte. El gobierno tiene que enmendar la plana porque las decisiones que ha tomado hasta ahora, por más noble que sea la intención, no nos van a conducir a un escenario ideal para el país.

Ignoro si desde el Ejecutivo se tomarán o no cuenta las recomendaciones y correcciones que se han hecho y se sigan haciendo en materia de política económica. Lo más probable es que no. No obstante, las suspensiones a las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica y la de Hidrocarburos, así como las demandas de empresas estadounidenses en contra de México, en materia laboral, nos arrojan un poco de luz sobre el futuro de esta administración.

Pasarse el resto del sexenio en litigios y querellas legales por la instrumentación de reformas cuestionables y con la mirada recriminatoria de Estados Unidos siempre al acecho, no sé si vaya a beneficiar al proyecto de la 4T, que, tristemente, para esta administración y para el país, no esta encontrando cauce. Uno tras otro se suceden los obstáculos derivados eso sí, de una total falta de comprensión de las dinámicas económicas globales.

Se vienen meses complicados para el país, sobre todo después de la jornada electoral, en donde sabremos si el partido oficial mantiene su predominio político o no. Esa fecha es crucial en muchos sentidos porque va a determinar cómo acabará este sexenio después de casi tres años de muchos claroscuros. Y en ese sentido, nuestra relación con Estados Unidos no debería subestimarse.

No podemos seguir este derrotero de confrontación innecesaria, sobre todo porque a este gobierno se le empieza a notar el desgaste y rodearse de querellas legales en lo interno y en lo externo lo desgastara aún más. Ni la situación del país ni la del mundo están para darle espacio a este tipo de embates.

Ojalá que el resultado de las reuniones de esta semana orienten un poco a la 4T en el sentido de que las riñas y desencuentros con nuestro principal socio comercial a quien más afectan es a México, y en consecuencia, al proyecto de transformación que este gobierno pretende concretar.