Los Tratados Internacionales que violó México para aprobar la mariguana

 

Por Rafael Medina Martínez

En días recientes los diputados y senadores aprobaron el consumo lúdico de la mariguana contraviniendo una serie de tratados internacionales que suscribió y ratificó México a lo largo de 100 años, donde le prohíben legalizar cualquier tipo de droga incluido el cannabis.

Aquí podemos ver una muestra de los 10 tratados que prohíben la legalización, venta, distribución y consumo de psicotrópicos que violaron los diputados y senadores con esta reforma:

* Convención para Limitar la Fabricación y Reglamentar la Distribución de Drogas Estupefacientes y Protocolo de firma; Ginebra, 13 de julio de 1931.

* Convención para la Supresión del Tráfico Ilícito de Estupefacientes Nocivos y Protocolo de 1936.

* Convención Única sobre Estupefacientes, NY 30 de marzo de 1961.

* Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas, Viena 21 de febrero de 1971.

* Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, Viena 1988.

México se ha convertido en un estado anárquico ante la comunidad internacional, estos protocolos y convenciones que han sido desacatadas tendrán que sancionar al país bajo las penas que establezca cada tratado y bajo la máxima del derecho internacional “Pacta sunt servanda” los pactos deben cumplirse. Sustentada ésta bajo el amparo del artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969: “Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe”, como norma suprema entre naciones.

Y en su artículo 27: “Un estado parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado”.

No existe justificación alguna para violar los 10 acuerdos internacionales restrictivos de los psicotrópicos que firmó México, por lo que un amparo suspenderá esta ley como se suspendió la reforma eléctrica que viola el T-MEC.

Pareciera que ni la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado ni de la Cámara de Diputados están enterados de este atropello, y como es de esperarse tampoco la SRE, y si lo están, es más grave todavía, porque han permitido una violación al derecho internacional.

La iglesia católica ya se manifestó en contra por atentar contra la salud pública, la encuesta del Financiero señala que la mitad de los mexicanos está en contra y la otra mitad a favor, razón suficiente para no ser aprobada en una sociedad tan dividida y ser más discutida.

También pareciera que, con la ley de amnistía a los criminales y la legalización de la droga, este gobierno quisiera normalizar la delincuencia y hacerla parte de la vida pública, o peor aún, pareciera que le apuesta a una sociedad adicta que pudiera ser fácil de manipular y engañar.

Muchos argumentan que el alcohol es más nocivo, podrá ser cierto, sin embargo, el alcohol no embriaga al que no lo consume, y la marihuana sí droga al que no la consume con el simple hecho de olerla. El humo de los fumadores va a afectar a niños, jóvenes y familias que jamás la han consumido, en la calle, en el parque o simplemente en su propia casa por culpa del humo del vecino. Hoy el cannabis lo procesan con químicos potencialmente más adictivos que antes.

Otros argumentan que deben legalizarla porque es legal en Holanda y Canadá; la única diferencia es que en esos países no existe la violencia que hay en México y tampoco los grandes cárteles mexicanos, su nivel educativo es elevado, los índices de adicción son menores, la corrupción es nula y el respeto a la ley es irrestricto, por lo que es absurdo querernos comparar con su forma de vida.

Uruguay que tiene una población más pequeña sin tanta violencia, sus resultados han demostrado ser un fracaso, donde solamente aumentaron los índices delictivos y sus casos de adicción entre la población.

En algunos estados de EU es el mismo caso; ha aumentado la violencia, se ha disparado el número de adictos, ha empeorado la salud y no han tenido el ingreso que esperaban.

Expertos señalan que México no está preparado para legalizarla, porque no traerá paz, habrá nuevas batallas por ella, aumentaran sus consumidores, y aunque puede tener fuertes ingresos económicos, será más fuerte el gasto que haga el estado para rehabilitar a sus adictos.

Analista Internacional