Las alianzas son muestras de la inoperancia política

Pragmatismo político, llano y burdo. Principios hechos a un lado, ideologías olvidadas, idearios y convencimientos sustituidos por la búsqueda del poder al costo que sea. Partidos políticos que registran una plataforma y dos años después la desconocen para sobrevivir.

Por un lado, una alianza que busca recuperar posiciones legislativas y de gobierno, aunque a los partidos que la integran les vaya en ello su integridad. Va por México es un amasijo de ideas irreconciliables con las que tendrán que enfrentarse.

Hace menos de tres semanas, el PAN, con su mayoría en Aguascalientes, aprobó una reforma que impide a las mujeres abortar aun cuando el embarazo sea producto de una violación o la vida de la madre esté en riesgo. En Yucatán, PAN y PRI no han accedido a legislar la aprobación del matrimonio igualitario y lo harán sólo si la Corte lo ordena. El PRD, en contraposición, ha planteado la despenalización del aborto a nivel nacional y hasta que sea parte de los servicios básicos de salud.

En 2010, cuando gobernaba la capital mexicana, la convirtió en la primera entidad en legalizar los matrimonios homosexuales. El tema es un ejemplo de muchos en que las diferencias entre PAN, PRI y PRD son tan opuestas que una alianza es a todas luces antinatural.

¿Qué tan moral o inmoral hacer  lo únicamente para el “quítate tú para ponerme yo”? ¿Qué tan congruente el aceptar prácticas por años rechazadas para conseguir votos? El PAN tiene ahora en Karla Coronado una candidata a diputada transexual quien ha dicho que, de ganar, llevará a San Lázaro una amplia agenda LGBT+.¿Y la otra alianza?

Morena y PT se autoproclaman de izquierda, mientras el PVEM se ha aliado por años igual con derecha e izquierda como el exponente más claro del mercado político. Este es el momento para que cada elector se informe sobre las plataformas de partidos y alianzas. Hay que cuestionarlos y reclamarles definiciones. Esa es la forma democrática de exigir y preservar los derechos más esenciales y las libertades que permiten el desarrollo económico e individual.

¿Queremos un Estado paternalista, asistencialista y sobre regulador, o uno liberal que construya oportunidades para el libre mercado, prosperidad e innovación en un ambiente de legalidad, transparencia y reglas claras? Esa es la pregunta.

Las alianzas para obtener el poder por el poder son muestras de la inoperancia de un sistema político urgido de aire fresco, renovación y evolución; una profunda crisis de credibilidad y confianza en los partidos, élites políticas desacreditadas en la lucha por mantenerse, y la costumbre del inmediatismo en vez de una visión de país con un proyecto de largo aliento.

No olvidemos que muchos de los votos que llevaron al poder a la actual administración, más que por un convencimiento real sobre su proyecto fueron por el hartazgo y la indignación social contra quienes hundieron al país en crisis severas. La esperanza que trajo el cambio del inicio del milenio, cuando un opositor llegó a la casa presidencial, se convirtió en desilusión porque no trajo ninguna reforma de fondo y el país se estancó.

Su sucesor pasó a la historia como el desatador de la violencia generalizada. El regreso del viejo partido trajo una nueva sombra de escándalos de corrupción. Este es justo el momento en que los ciudadanos tenemos que fijar el rumbo y tomar las decisiones para el futuro.

 

Por Adriana Delgado Ruiz

@ADRIDELGADORUIZ