Refirió Francisco José Brenes Bermúdez, médico de familia del CAP Llefià, Badalona e integrante del Grupo de Trabajo de Nefrourología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen),  que las  infecciones urinarias “son la segunda causa de consulta extrahospitalaria por patología infecciosa después de las infecciones respiratorias”.   Es frecuente su diagnóstico en atención primaria sobre todo en visitas de urgencia, pudiendo representar un 20% de estas visitas en la mujer”.

Dichos trastornos, afectan más a la mujer que al hombre, de hecho, “el paciente tipo es el de una mujer, con una edad entre los 18 y los 39 años”, según indica Brenes.

En mujeres postmenopáusicas “se relaciona con la presencia de infecciones urinarias sobre todo si son recurrentes, debido, fundamentalmente, al déficit de estrógenos y a la presencia de atrofia urogenital”. La atrofia urogenital “se manifiesta con sequedad e irritación vaginal, dispareunia, disuria e incontinencia urinaria y aparece en un 30-60% de las mujeres menopáusicas”.

De acuerdo a José Antonio Herranz, urólogo del Hospital Universitario de Fuenlabrada y Rocío Roldán residente del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, “son varios los motivos para que se presente más en mujeres, pero principalmente se debe a razones anatómicas, ya que tienen la uretra más corta que el varón, y, además, se encuentra más cerca del ano, lo que facilita ascenso de bacterias desde el propio ano a la vejiga”.

En el caso de la pielonefritis (una infección urinaria de las vías altas y que cursa con fiebre), su aparición en varones suele ser anecdótica. “La mayoría de las infecciones urinarias febriles en el varón suelen ser causadas por una prostatitis aguda, esto es, por la infección de la próstata. En consecuencia, hay que desconfiar de los diagnósticos de pielonefritis en los varones”, apuntan desde el Hospital de Fuenlabrada.

  1. Los diferentes tipos de infecciones urinarias, dependiendo de la localización.
  2. Infecciones inferiores o de vías bajas (cistitis, uretritisy protatitis).

Infecciones superiores o de vías altas (pielonefritis agudas, nefritis bacteriana aguda, absceso intrarrenal y absceso perinéfrico)

En cuanto a las infecciones urinarias recurrentes, estas “se producen en mujeres sin alteraciones anatómicas y funcionales, siendo el germen más frecuentemente aislado E. Coli (80%), con un porcentaje parecido a las cistitis aisladas no complicadas”.

Existen una serie de factores de riesgo en la aparición de las cistitis recurrentes.

  • Hasta los 50 años de edad, se relaciona fundamentalmente con el coito. A mayor actividad sexual aumenta el riesgo.
  • A partir de los 50 años de edad se asocia con la presencia de atrofia urogenital.
  • En mujeres ancianas, aparece fundamentalmente asociada a la presencia de incontinencia de orina.
  • Alerta de infección en el riñón.

Según los expertos, tanto en hombres como en mujeres es importante acudir al médico o al especialista ante determinados síntomas para evitar que las infecciones urinarias leves (como las cistitis), se agraven.

Así, es importante consultar ante:

  • Micciones frecuentes y de poca cantidad
  • Necesidad de ir a orinar rápidamente
  • Dolor al orinar
  • Escozor cuando la orina pasa por la uretra
  • Sangre en la orina
  • Fiebre

Prevención

Cuando aparece una infección del tracto urinario inferior “debe ser tratada lo más precozmente posible para intentar evitar su evolución”, señalan Arturo Platas, jefe de Servicio Urología Hospital Universitario Sanitas La Moraleja y Santiago Méndez Rubio, urólogo en Hospital Universitario Sanitas La Moraleja. Esto es importante ya que como afirman ambos expertos, “muchas infecciones renales comienzan como una infección de la vejiga, por lo que la prevención de éstas repercutirá positivamente en la prevención de la pielonefritis”.

En las mujeres con infección urinaria recurrente el principal consejo para prevenir nuevas infecciones sería “no retener la orina y orinar con frecuencia”, aconsejan Herránz y Roldán. En este sentido, añaden, es fundamental “la ingesta abundante de líquidos, ya que esto asegurará una micción frecuente”.

Asimismo,  “las mujeres deben orinar después de tener relaciones sexuales, evitar el estreñimiento y observar una correcta higiene genital. En este punto, “la limpieza anal tras la defecación siempre debe hacerse de delante hacia atrás, y no al contrario”.

Otras medidas preventivas como “la profilaxis antibiótica, ingesta de ciertos compuestos con probióticos, arándanos, D-manosa, vacunas, etc. deben ser valoradas en cada caso, pudiendo estar contraindicados en ciertas circunstancias, por lo que deben ser valorados por el especialista”, indican Platas y Méndez Rubio. Asimismo, añaden, “no hay una dieta específica para prevenir las infecciones urinarias”.

 

Con información de Cuídate Plus