Por: Gerardo Becker Ania

Debemos entender que el “Bullying” son todos aquellos comportamientos violentos e intimidatorios que se ejercen de manera verbal, física o psicológica de una persona a otra.

Inicialmente, dieron noticia en las etapas escolares y el mundo reaccionó de inmediato con diversas medidas para su erradicación. Después, el Bullying “contagió” a los ámbitos laborales y hoy se le conoce como mobbing (acoso laboral) que consiste en el trato hostil o vejatorio al que es sometida una persona en el trabajo de forma sistemática que le provoca dificultades profesionales y hasta estragos psicológicos.

Sin embargo, durante muchos años ha existido en las sombras, un tipo de acoso y violencia que transita de forma sigilosa y disimulada, y que, de igual manera, afecta y lastima tanto física y emocionalmente a los involucrados, pero tiene una variante adicional, sus efectos no perjudican a una sola persona, sino a toda una sociedad, a un País entero, a esto le llamo: “EL BULLYING ELECTORAL”.

El “BULLYING ELECTORAL”, son todos aquellos actos violentos e intimidatorios realizados por un grupo partidista contra todos aquellos que no comparten la misma ideología, opinión, criterio o preferencia política, y tiene por objetivo: criticar, insultar y en última instancia, descreditar socialmente a los adversarios para el control y dominio de las masas.

Todo esto, lleva como consecuencia a que, las y los afectados, inhiben por MIEDO su deseo a participar en la vida electoral (como por ejemplo en las encuestas electorales), así como omitir sus opiniones relativas a sus preferencias partidistas. Este tipo de personas nunca comentan que partido, candidato(a) o propuesta política prefieren, pues optan por OCULTAR sus preferencias a ser agredidos, y con ello surge el VOTO OCULTO.

 

¿PERO, CÚAL ES LA DIFERENCIA ENTRE EL VOTO OCULTO AL VOTO SECRETO?

No hay que confundirnos, el voto secreto es el derecho legal de cualquier ciudadano(a) para reservarse su opinión sobre por quien sufragará el día de las elecciones, mientras que el voto oculto, es la inhibición ciudadana para opinar sobre cualquier preferencia política o participar en ella al ser víctima de un clima de violencia e intimidación.

Es decir, si algún(a) ciudadano(a) tiene el interés de respaldar a alguno candidato(a) o partido político con su voto, prefiere ocultarlo, pues el grupo contrario o mayoritario lo(a) criticará, lo(a) estigmatizará, lo(a) insultará y lo expondrá socialmente para marginarlo.

Las consecuencias del “voto oculto”, son variadas, iniciando desde los desajustes de las casas encuestadoras y la imprecisión de diversos resultados en los medios de comunicación, (como sucedió con el expresidente Trump cuando contendió por la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el 2016, donde el voto oculto fue un factor decisivo para su victoria pues nadie pudo visualizar la realidad de las tendencias ya que un gran sector de la población americana optó por ocultar sus preferencias por Trump, por temor a la crítica), hasta la más grave, que es el constante clima de violencia social que se respira de forma generalizada.

Lo curioso es que, los “acosadores electorales” paran en seco, cuando enfrentan grupos de defensa del “núcleo duro” de diferente ideología partidaria, lo que sería similar al acosador que detiene sus intimidaciones ante un estudiante valiente que opta por defenderse. Y no me refiero de ninguna manera a la defensa con violencia verbal o física, sino a la defensa con debates inteligentes y mesurados con personajes profesionales y preparados que tanto hacen falta en el País.

La violencia electoral es cada vez más frecuente, la hemos vivido en México en muchas ocasiones, no es nuevo para nosotros, y ahora, se contagia a otras partes del mundo donde jamás imaginábamos, el suceso más reciente fueron las elecciones norteamericanas del 2020 donde el clima pre y post electoral estuvo plagado de agresiones, atropellos y excesos, solo por mencionar un caso.

El voto oculto es una tendencia negativa que daña gravemente la democracia mundial y deteriora el tejido social, pues para algunos, se prefiere una población separada, enfurecida y radicalizada, que unida y conformada, estoy seguro que como yo, vives en un constante hartazgo al observar un escenario político nacional e internacional plagado de agresiones y ofensas diarias entre los partidos políticos que lo llevan desde sus discursos hasta su propaganda electoral y que, tristemente, se nos ha hecho a todos(as) una decepcionante costumbre.

¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?

LA REFLEXIÓN

Es infortunado que amigos y familias se separen por diferir políticamente, es muy triste ver una sociedad dividida, pero es desolador observar que la política mexicana no predique con el ejemplo en un ejercicio de madurez social y continúen con el patrón SISTEMATIZADO de afrentas verbales, mofa, violencia psicológica y el desprestigio a quienes no comulgan con sus ideales.

Si tú, estimado(a) lector, verdaderamente quieres restaurar la democracia mexicana, empieza por ti mismo, respeta al prójimo con tolerancia y moderación. Se sencillo a la hora de ofrecer tu opinión política, se prudente al comentar o criticar en tus redes sociales, y al momento de debatir, hazlo con respeto. Demuestra que la razón vence a la irreflexión y al coraje.

México es un País plural y diverso, con diversas ideologías e intereses, pero también es fuerte y unido si así lo desea.

Estoy convencido de que, si cada uno de nosotros trabajamos por ese cambio y armonía social, el ambiente socio – político evolucionará.

Que prevalezca el cerebro sobre el estómago.

Seamos el ejemplo.

Empieza HOY.

¡Cambiemos el juego, cambiemos a México!

La voluntad es el cambio ®

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