El Jarabe Tapatío es una mezcla de ritmos y danzas que tiene origen en el siglo XV en España a través del jarabe gitano; éste fue heredado de los españoles que llegaron a nuestro país, pero que también dicho baile se conecta en su ritmo y sus movimientos con las raíces africanas.

Sin embargo, es hasta 1800 que este baile típico tomó una identidad más nacional, aunque en su desarrollo tuvo varios detractores, puesto que para la época, era considerado como una danza pecaminosa por el ritual romántico que se representa.

Es hasta la época de la Revolución Mexicana que este bailable se vuelve símbolo de la identidad nacional.

¿De dónde proviene?

La palabra “jarabe” se deriva de “xarab”, que quiere decir mezcla de esencias y hierbas, y que se correlaciona con la mezcla de las danzas de los diferentes Estados de la República, porque aunque se llama Jarabe Tapatío, es una danza folclórica nacional, mientras que la palabra “tapatío” hace alusión al zapateo de los hombres que rodean a la mujer a manera de cortejo, mientras ella, también zapateando, ondea su falda de coloridos diseños de manera muy femenina y algo distante.

La composición del Jarabe Tapatío le es atribuida al músico, organista y profesor José de Jesús González Rubio (1800 – 1875), originario de Guadalajara. Él creó la fusión de diferentes sones de la República Mexicana, con 32 aires.

Previo a la creación de González Rubio, según el Museo Nacional de Arte en su libro “Jarabes y Fandanguitos” (1990), el jarabe más antiguo fue compuesto en 1816, siendo un intercalado de los temas nacionales “Los dos gemelos” o “Los tíos burlados”.

¿En que consiste?

El Jarabe Tapatío es una danza de cortejo, en la cual el charro busca ser galante para conquistar a la china poblana en cuestión. El sombrero de charro juega un papel muy importante en la danza.

Básicamente, es un ritual donde el caballero muestra lo mejor de sí para encantar a la dama, quien en un principio se resiste, pero que paso a paso se deja seducir, y así, se crea una estela romántica y bravía.

Durante el cortejo que se interpreta en el baile, el caballero tira el sombrero a los pies de la amada y frente a ella baila en su ala ancha o alrededor del mismo para conquistarla. La danza culmina cuando la mujer se empodera al recoger el sombrero del suelo, ella tapa con éste su cara y la del charro, sellando el romance con un beso.

El zapateado juega un papel muy importante en esta danza, es el que marca la fuerza y el ritmo del ritual. El libro “Jarabes y Fandanguitos” revela que el zapateado representaba la rebeldía del pueblo mexicano ante las autoridades coloniales y la clase alta de aquel tiempo.

Mientras que el libro “Mariachi antiguo, jarabe y son”, de J. Arturo Chamorro Escalante, documenta que el Jarabe Tapatío se practicaba en la fiesta de San Juan Bautista, santo patrón de Tuxpan, como una tradición de carácter religioso.

El Jarabe Tapatío sigue siendo una tradición que va de generación en generación y que resiste al paso del tiempo, y que tiene que seguirse promoviendo con gran tradición y orgullo.