Solución de fondo para el DIF

¿Qué opinión tiene usted del DIF? Seguramente buena, como una institución que reparte despensas, desayunos escolares, apoyos a los adultos mayores, niños en situación de riesgo o sillas de ruedas para personas con capacidades diferentes.

El DIF como institución tiene muchos aciertos, pero éstos no nos deben cegar al momento de buscar que realmente beneficien a la sociedad a la que dicen servir.

Y se debe iniciar, indiscutiblemente, por eliminar el mayor mal que sufre y que se denomina “presidente honorario”, el cual recae en el cónyuge del titular del ejecutivo.

Por principio de cuentas, un cargo que debería de ser honorífico se convierte en un coto de poder para una persona que muchas veces no tiene ni la visión, ni la capacidad para desempeñar un puesto tan importante, ya que su único mérito consiste en ser cónyuge.

El común de los mortales presupone que no recibe pago alguno ni tiene autoridad formal, la cual recae en el director o directora del organismo, pero en la realidad el presidente honorario es quien ejerce todas las facultades de autoridad en una de las estructuras administrativas más grandes del organigrama, como es el DIF.

Ésta superestructura duplica funciones de otras áreas como lo son salud, jurídico, instituto de la mujer, cultura, deporte, etc. cuando lo correcto sería derivar las necesidades a las áreas encargadas.

Así vemos al DIF con más médicos, enfermeras, consultorios y medicinas que el área de salud, o bien realizando bailes, obras de teatro, grupos folclóricos, torneos deportivos, comedores para personas de escasos recursos, brindando asesoría jurídica y psicológica a mujeres y un largo etcétera.

El presupuesto del DIF es mayor que el de varias de éstas dependencias juntas porque no hay quien se atreva a decir “no” al cónyuge del presidente municipal, que concentra poder y recursos.

Como se ha podido constatar en numerosos casos a nivel nacional, cuando se detectan irregularidades en los organismos DIF, el presidente honorario se lava las manos pues jurídicamente no puede ser responsable de nada, cuando en realidad es quien manda en la institución.

Aunado a lo anterior, dada la noble labor que realiza el DIF, es poco revisado por los congresos o cabildos.

Al liberarse el DIF de la carga conyugal, debe reducir sus funciones y presupuestos a las prioritarias enfocadas a la integración familiar y dejar en manos de las áreas respectivas las de salud, deporte, cultura, jurídico etc.

Así pues, una gran parte del problema que se vive al interior de los Sistemas DIF, se resuelve con esta sola propuesta.

Como siempre, agradezco sus comentarios al correo: sociedadcivilorganizadalaguna@gmail.com

 

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