SE QUEDARON EN VISTO
Por Freddy Serrano Díaz
Una vez en el ocaso de cualquier ejercicio político frustrado, líderes de todas las condiciones ideológicas pasan de ser el centro del mundo a convertirse en ciudadanos comunes y corrientes, no están preparados para la caída libre.
La abstinencia de poder les quita la adrenalina, ya nadie corre en su entorno, la relevancia se acaba, el teléfono deja de sonar, las puertas ya no se abren solas y ser un “ex” perturba egos y vanidad.
Han pasado de la coba y adulación al ocaso, las críticas ya no son a espaldas, ahora nadie aplaude, los legados solo están en la mente de los que quieren llamar la atención, luego los errores se magnifican, los aciertos se olvidan y lo más simpático, ahora la venia es apropiada para otros.
El 90% de las invitaciones y llamadas se evaporan el día que entregan, en definitiva querían el cargo, no el apellido; el mundo no se detiene y para los que tienen todas las respuestas ya nadie pregunta: “impotencia que carcome”.
Por supuesto, no todos sufren, algunos tenían vida antes del cargo y la retoman, entienden que el poder es prestado, no propio, usan su experiencia sin rogar tarima: escriben, enseñan, aconsejan, entienden el bajo perfil.
Los que sufren son los que creyeron que el puesto era de ellos. Cuando el cargo se va, sienten que se fueron ellos también, el asunto no es estar sin gente alrededor, es estar sin personas que presten atención, a algunos les va tan mal que los mensajes recurrentes replican: ‘fuerza, campeón’.”
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