Edgar Mereles columnista

“Lo hermoso de la política es lo impredecible.”

Hermenegildo García.

Se impusieron los estilos. Cada fuerza política con sus formas trazó los mecanismos políticos que vamos a vivir en los próximos meses. No hay fatalismo, cada uno de los grupos políticos se definió, durante once meses se fueron midiendo los terrenos, afinando los sentidos y perfilado sus mejores estrategias con tácticas lejanas al impulso y ajenas a las emociones. No, no asistimos a eventos gobernados por el sentimiento, cada acción fue calculada, sus efectos, consecuencias y posteriores movimientos. Podemos estar de acuerdo o no con los medios, pero no podemos negar que todos los fines fueron altamente alcanzados. Veamos.

Morena cumplió su objetivo. Para Claudia Sheinbaum es difícil convivir y compartir espacios públicos con sus adversarios políticos históricos. Con el PRI es posible que haya puntos frágiles de identidad y entendimiento, pero con el PAN no. Por ello se tomó la decisión de posponer la presencia de un panista en la presidencia de la mesa directiva durante los actos oficiales donde los tres poderes tenían que estar juntos representados por sus titulares. La estrategia de Morena no es quedarse con la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados por un año más, es evitar que Kenia, Margarita, German o quien sea, este a lado, junto o cerca de la presidente. Era evidente la comodidad en la que se manejó y presentó Sheinbaum en la ceremonia realizada en la sede de la SCJN, para ello tenían que posponer la elección del panista unos días, unas horas sin que el costo fuera mayor para nadie. Acción Nacional lo entendió, evadió la crispación, atemperó las pasiones y avanzó. Morena salvó la corona.

Acción Nacional marcó su formalidad discursiva efectiva. El Senado es un espacio parlamentario con una dinámica muy distinta a la Cámara de Diputados. Su tradición camaral de cortesías, debates y consensos con una visión republicana y federalista hace que sus integrantes sean mas refinados en sus modos y demuestren conductas de amabilidad, cortesía política y aterciopelada. Ricardo Anaya tejió un mensaje a los magistrados de la Suprema Corte con elegancia, empezó narrando una anécdota que fusionó el espíritu democrático de la derecha e izquierda históricas cuando en 1985 Luis H. Alvarez sostenía una huelga de hambre en Chihuahua y la presencia y palabras de Heberto Castillo, lo convencieron de levantar dicho activismo civil para salvar su vida. Esa anécdota permeó en la inteligencia, la razón y los puntos en común entre los asistentes. Anaya no perdió su intención: decirles a los magistrados que la elección judicial estaba plagada de medidas fraudulentas y que, por la participación, los mecanismos de organización y los resultados cada uno de los magistrados no gozaban de legitimidad. Ricardo puso el acento sin histrionismo, gritos ni escándalo. Un discurso inteligente, valiente y racional venció por unos minutos a la soberbia y la arrogancia del grupo en el poder. Acción Nacional tiene discurso y temple para marcar la agenda del Senado.

El PRI rompió su estilo histórico institucional y salió adelante. Percibo que una gran mayoría de políticos, analistas y académicos no compartirán mi percepción, pero quiero correr el riesgo. Desde el momento en que Obrador, Luisa, Ricardo y Adán tomaron la decisión de asaltar el poder legislativo, hemos vivido un escalda de violencia política imparable por parte de Morena en casi todos los espacios legislativos federales, locales y centros de poder. Noroña ha sido el mas visible agente de la política del gobierno y su movimiento gestionado excesos, encabezando abusos y operando medidas de descortesía en sus funciones como presidente de la mesa directiva del Senado. Podemos decir, sin exagerar que Gerardo Fernández Noroña padece de adicciones ideológicas que lo hacen menosprecia a la ley y desconocer los límites de sus usos dogmáticos para hacer política.

Con Alejandro Moreno toparon con pared. El freno se le debe aplicar a todo un grupo político con presencia nacional, que en su mayoría han cometido todo tipo de trampas para mantenerse en el poder. Alejandro Cárdenas en un discurso con adjetivos tomó el riesgo de decir lo que muchos pensamos, murmuramos, susurramos o lo decimos en voz alta: morena es, presuntamente, una organización delictiva mayoritariamente asociada con grupos locales y nacionales del narco nacional.

Todos los actos del poder ejecutivo, los del congreso local de la Ciudad de México, en el Senado y en la Suprema Corte de Justicia se iban desarrollando con cierta formalidad democrática hasta que Alejandro encendió la mecha con sus reclamos, acusaciones y señalamientos. Pero el asunto no paró en la tribuna, decidieron tomar una acción audaz y contundente: alterar la pax parlamentaria irrumpiendo el salón de sesiones con megáfonos, gritos y carteles obligando a Ricardo Monreal a acercarse para conversar con Moreira y Moreno, construir un acuerdo, ofrecer una disculpa y plantear el compromiso público de que la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados respetará todas las expresiones que el PRI haga en la tribuna sin ser espetados, interrumpidos ni violentados. La polémica estrategia de los priistas dio resultado: vencieron, por el momento, el impulso alevoso de los cuatroteístas. Una acción que no se puede repetir en cada sesión, pero se debe hacer valer el activismo parlamentario como una táctica para colocar una brida, de vez en cuando, a los corceles desbocados del poder. La fiesta de la Cuatroteología no se fue del todo limpia, todos, como con la pirinola, ganaron.

Dos de septiembre del dos mil veinticinco.

Ciudad de México.

Edgar Mereles Ortíz.


Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de Cadena Política. El contenido ha sido publicado con fines informativos y en ejercicio de la libertad de expresión.