Rodolfo Noguez cuestionado por subsidios electoreros

Borrartest

Critican venta de colchones en la Dirección de Desarrollo Social

La reciente campaña de subsidios de colchones operada por el gobierno municipal de Jilotepec desató duras críticas entre los habitantes, quienes califican el programa coordinado por el alcalde Rodolfo Noguez como una estrategia clientelar. Según la publicidad oficial compartida bajo el título “Borrartest.jpg”, la Dirección de Desarrollo Social promueve descuentos del 50% en modelos individuales, matrimoniales, queen size y king size. No obstante, los inconformes argumentan que la venta directa de bienes de consumo disfraza la falta de políticas públicas permanentes para combatir la pobreza patrimonial.

Por consiguiente, la opinión pública cuestiona que un ayuntamiento funcione como comercializadora de artículos para el hogar en lugar de gestionar obra pública de fondo. Los ciudadanos denuncian que los precios del programa, que oscilan entre los 2,925 y los 5,305 pesos, resultan inaccesibles para las familias en situación de vulnerabilidad extrema. Esta conducta gubernamental evidencia una notable deficiencia administrativa, donde se prioriza el impacto mediático de programas asistenciales temporales sobre la creación de empleos dignos y el desarrollo de infraestructura en la demarcación.

Opacidad en padrones y centralismo burocrático

El descontento por la operación de apoyos en Jilotepec

De igual forma, las reglas de operación y los criterios de selección de los beneficiarios para los días 24, 25 y 26 de junio carecen de transparencia institucional. El palacio municipal de Rodolfo Noguez centraliza la atención en las oficinas de la avenida Vicente Guerrero, obligando a los residentes de las comunidades rurales a realizar traslados costosos sin la certeza de acceder al apoyo. En consecuencia, la dinámica genera aglomeraciones innecesarias y sospechas de favoritismo hacia comités afines al partido en el poder.

Aunado a esto, los críticos señalan que la supuesta garantía de cinco años y los materiales innovadores carecen de una certificación técnica visible para el comprador. Mientras el alcalde promueve una narrativa de bienestar social en plataformas digitales, la realidad del municipio exhibe un rezago social persistente en los servicios básicos de la periferia. En conclusión, la jornada de subsidios opera como una herramienta de propaganda política que no resuelve las carencias estructurales de Jilotepec, confirmando que la simulación prevalece sobre la justicia distributiva.