Uno de cada tres jóvenes en EE. UU. no puede emanciparse por el costo de la vivienda: Empleo y títulos universitarios ya no bastan
Uno de cada tres jóvenes en EE. UU. no puede emanciparse por el costo de la vivienda: Empleo y títulos universitarios ya no bastan
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Un informe revela que 25.2 millones de adultos menores de 35 años viven con sus padres debido a un déficit estructural de 4 millones de casas y un aumento del 34% en los precios desde 2019
NUEVA YORK. — El camino tradicional hacia la independencia financiera y residencial en Estados Unidos está sufriendo una transformación histórica, forzada por las matemáticas de un mercado inmobiliario excluyente. Un análisis habitacional reveló que uno de cada tres adultos jóvenes (menores de 35 años) en el país continúa viviendo en la casa de sus padres, una realidad que afecta a 25.2 millones de personas y que dibuja un panorama de “demanda latente” sin precedentes para la economía norteamericana.
A diferencia de las crisis económicas del pasado, esta tendencia no está vinculada a altas tasas de desempleo o a la falta de preparación académica. De acuerdo con datos analizados por la plataforma Realtor.com, la gran mayoría de los jóvenes que permanecen en sus dormitorios de la infancia están económicamente activos: cerca del 70% de las personas entre 25 y 34 años que viven con sus padres tiene un empleo estable, y un alto porcentaje cuenta con títulos universitarios.
Un problema de oferta, no de empleo
La raíz del problema radica en un desajuste estructural entre la oferta de inmuebles y las necesidades de las nuevas generaciones. Economistas del sector apuntan a un déficit aproximado de 4 millones de viviendas a nivel nacional, una escasez que golpea con especial dureza al segmento de las propiedades de “entrada” (viviendas más pequeñas y accesibles destinadas a compradores primerizos).
“Lo que los frena no es la falta de cualificaciones, sino la falta de viviendas que realmente puedan pagar. Esta es una historia de oferta, no una historia de empleo”, explicó Hannah Jones, economista sénior de Realtor.com.
Esta escasez se ha venido acumulando desde la drástica desaceleración de la construcción tras la crisis financiera de 2008, dejando al mercado sin inventario suficiente justo cuando la generación Millennial y la Generación Z alcanzaron su edad de mayor movilidad residencial. El impacto es tan severo que la edad promedio del comprador de vivienda por primera vez en EE. UU. se ha desplazado hasta los 40 años.
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La doble barrera: Alquileres y precios de venta en máximos
Para un adulto joven en el ciclo actual, dejar el hogar familiar se ha vuelto financieramente prohibitivo bajo cualquier modalidad, ya sea mediante la renta o la adquisición de un patrimonio:
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Comprar una vivienda: El precio medio nacional de publicación de una casa se ha situado en los USD 430,000, lo que representa un incremento del 34.4% en comparación con los valores registrados en 2019.
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Alquilar un departamento: La renta media solicitada en el mercado ha alcanzado los USD 1,673 mensuales, arrastrando un alza del 17.9% en el mismo periodo.
La comparación histórica resalta la magnitud del cambio social. En el año 2000, solo uno de cada nueve adultos ocupados a finales de sus 20 años vivía con sus padres. Hoy, esa proporción ha escalado a casi uno de cada siete trabajadores jóvenes.
Proyecciones a largo plazo: ¿Casas de un millón de dólares?
El retraso en la emancipación no solo frena el consumo inmediato, sino que amenaza con alterar la jubilación de toda una generación, dado que la propiedad de una vivienda sigue siendo la principal vía de acumulación de patrimonio en el país. Cada año que un joven pospone la compra de su primer inmueble es un año menos de plusvalía acumulada.
Las proyecciones futuras añaden una dosis extra de preocupación para los inquilinos y compradores frustrados. Lawrence Yun, economista jefe de la National Association of Realtors (NAR), advirtió que al ritmo inflacionario y de construcción actual, el precio medio de una vivienda en Estados Unidos podría alcanzar el USD 1 millón para el año 2050, justo cuando los Millennials comiencen a retirarse.
“Puede ser difícil imaginarlo hoy, pero en 1990 el precio medio nacional de una casa era de apenas USD 90,000”, matizó Yun para dimensionar la velocidad del encarecimiento inmobiliario. Mientras las barreras regulatorias estatales sigan limitando el trabajo de los desarrolladores privados, millones de contratos de alquiler e hipotecas continuarán congelados en las salas de estar de los padres de familia.
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