Beneficios inequitativos con el Mundial de Futbol, revela encuesta
• El Instituto de Geografía de la UNAM y el Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears, de España, la aplicaron en población de las tres ciudades sede mexicanas mundialistas
• La mayoría mostró bajo entusiasmo y escasas expectativas de que el evento motive la unión social
• Ilia Alvarado Sizzo, Luis Alfonso Escudero Gómez, Álvaro López López y Erick David García González explicaron los resultados
A los habitantes de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sedes de la Copa Mundial de Futbol, lo que más les preocupa de este evento es el aumento del tráfico y los congestionamientos, dificultad para la movilidad cotidiana, incremento del costo de la vida, generación de más ruido y contaminación, así como el desplazamiento de residentes.
Esta información arrojó una encuesta aplicada por un grupo de investigación del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM y la Universitat de les Illes Balears, de España, a 460 personas (51 por ciento mujeres, 47 por ciento hombres y dos por ciento no binarios) que viven en esas urbes, a fin de conocer algunas de sus percepciones.
Mediante este ejercicio también mostraron desconfianza institucional por falta de transparencia en el uso de recursos públicos, bajo control de la corrupción, mediana organización gubernamental, poca capacidad para garantizar la seguridad y más beneficios a la población local que al sector privado.
De acuerdo con la investigadora del IGg, Ilia Alvarado Sizzo, es uno de los sucesos globales más importantes del planeta porque moviliza millones de personas, transforma ciudades, activa inversiones y motivará impactos económicos, urbanos y sociales en los territorios sede. Con casi cuatro mil millones de fanáticos en el orbe (la mitad de la población) es el deporte con mayor número de seguidores.
La encuesta reveló además que traerá ganancias monetarias para las tres ciudades y oportunidades de empleo, pero la mayoría cree que se distribuirán de manera inequitativa. El dato inesperado del trabajo fue el bajo entusiasmo y las escasas expectativas de los residentes de que el evento motive unión social, pues aproximadamente la mitad consideró que no hará sentir más unida a la gente.
A casi cien años de la primera Copa Mundial de Futbol realizada en 1930 en Uruguay, el evento es más que un torneo deportivo. Aunque ocurre dentro de los estadios, modifica la movilidad, el espacio público, el turismo, los precios de la vivienda y las dinámicas urbanas en general. “Funciona como un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas”, añadió Alvarado Sizzo.
Creciente mercantilización
A decir del investigador del Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears de España, Luis Alfonso Escudero Gómez, la ampliación hasta 48 selecciones y la concentración en grandes ciudades responden más a la lógica del mercado, de la televisión y de las apuestas deportivas que a la esencia tradicional de este deporte y de la experiencia ciudadana del Mundial.
Ese evento sigue teniendo una enorme capacidad de movilización social, emocional e identitaria. “Conecta territorios, aficiones y sentimientos colectivos como pocos fenómenos culturales en el mundo. Pero tiene una creciente mercantilización donde el espectáculo, el turismo y los intereses económicos pasan cada vez más sobre la dimensión popular y social que históricamente caracterizaba al Mundial”.
Para el investigador del IGg, Álvaro López López, los megaeventos como este funcionan como una especie de lupa sobre las desigualdades urbanas existentes.
“Las inversiones tienden a concentrarse en corredores turísticos, áreas cercanas a los estadios o espacios estratégicos para proyectar una imagen internacional de modernidad y desarrollo, mientras otras zonas de las ciudades continúan enfrentando carencias históricas. Más que transformar integralmente las urbes, el Mundial puede terminar profundizando contrastes espaciales que existían”, alertó.
El experto precisó que la Copa 2026 representa un caso interesante porque las tres sedes mexicanas experimentan intervenciones urbanas vinculadas con conectividad, turismo y renovación de espacios estratégicos, lo que permite analizar cómo las inversiones se distribuyen territorialmente y qué efectos producen sobre las dinámicas urbanas locales.
El investigador posdoctoral del IGg, Erick David García González, destacó la complejidad social, económica y ambiental detrás: desde gente que se desplaza de su lugar de origen hacia donde se jugarán los partidos, hasta el uso de recursos locales y residuos resultantes del encuentro.
“En todo ese entramado, lo que pasa más allá de la cancha y los estadios pocas veces se difunde, poco se sabe de lo que la gente que vive cerca de donde se juegan los partidos opina. De ahí la importancia de hacer este tipo de investigaciones”.
