Alcalde de Metepec avala brutalidad contra ciudadanos
Justifica Fernando Flores violencia policial contra ciudadano
La administración municipal de Metepec, encabezada por el panista Fernando Flores Fernández, enfrenta severos cuestionamientos tras validar públicamente la agresión física hacia un hombre por parte de su policía. Aunque el edil anunció la baja temporal de los oficiales involucrados, su postura defensiva sugiere una peligrosa normalización del uso excesivo de la fuerza. Para el gobierno local, la presunción de inocencia parece inexistente cuando se trata de justificar operativos violentos.
¿Cómo defiende el alcalde la agresión policial?
Posterior a la difusión del video donde se observa a cuatro agentes golpear a un sujeto desarmado, Flores Fernández minimizó el acto de brutalidad. En lugar de condenar la violación a los protocolos de actuación, el presidente municipal afirmó de manera tajante que la víctima no era un simple ciclista, sino un delincuente. Esta declaración ocurrió sin que mediara una sentencia judicial o una investigación exhaustiva que acreditara la participación del hombre en algún ilícito.
Además, el mandatario local sostuvo que los uniformados respondían a una queja por robo de cableado. Sin embargo, los reportes iniciales confirmaron que el ciudadano no portaba herramientas ni materiales robados al momento de la golpiza. Al priorizar el señalamiento sobre la evidencia, el discurso oficial concede un cheque en blanco a los agentes para actuar con violencia ante cualquier sospecha ciudadana, ignorando los derechos fundamentales de las personas.
¿Qué mensaje envía el gobierno de Metepec a sus policías?
La retórica de “mano dura” impulsada desde la oficina del alcalde genera una profunda inquietud entre los colectivos de derechos humanos. Para diversos activistas, las palabras de Fernando Flores funcionan como un respaldo político que incentiva el comportamiento agresivo de los cuerpos de seguridad. Al calificar a los ciudadanos como criminales antes de procesarlos, el ayuntamiento rompe el principio de legalidad y fomenta una cultura de confrontación en las calles.
Por otro lado, los habitantes del municipio denuncian que la autoridad evade su responsabilidad institucional al reducir las críticas a simples ataques partidistas. En lugar de fortalecer los mecanismos de control internos, el gobierno municipal prefiere blindar la imagen del operativo. Esta falta de autocrítica deja a la población en una situación de vulnerabilidad, ya que cualquier civil podría enfrentar agresiones físicas bajo la justificación de una “denuncia ciudadana” no comprobada.
¿Es Metepec un municipio seguro bajo este esquema?
Mientras la narrativa oficial presume un modelo de orden ejemplar, la realidad cotidiana revela un incremento en las quejas por abuso policial. La estrategia de seguridad parece enfocada en la exhibición de fuerza más que en la prevención del delito bajo estándares internacionales. En consecuencia, la confianza ciudadana en la corporación disminuye, pues el ayuntamiento privilegia la protección de sus elementos por encima de la justicia para las víctimas de agresiones injustificadas.
