Rodolfo Noguez instrumentaliza la Jornada Violeta en Jilotepec

Borrartest

Cuestionan efectividad real de los programas de género

La realización de la Jornada Violeta en el municipio de Jilotepec evidenció nuevamente el uso de las causas sociales como una plataforma de simulación política por parte del alcalde Rodolfo Noguez. Aunque el evento contó con la presencia de funcionarias estatales del sector femenino y del campo, la actividad se limitó a un acto protocolario de relaciones públicas que no resuelve las carencias estructurales que sufren las mujeres en la demarcación. Diversos colectivos señalan que estas brigadas temporales de asesoría resultan insuficientes ante el alarmante incremento de la violencia de género a nivel local.

Por consiguiente, la administración municipal maquilla la falta de políticas públicas permanentes con eventos de un solo día. Las asistentes criticaron que las pláticas y exposiciones sobre la defensa de sus derechos civiles no vienen acompañadas de un presupuesto real para refugios temporales o ministerios públicos especializados. Esta conducta gubernamental demuestra un desinterés sistemático por la igualdad sustantiva, priorizando la fotografía oficial con las autoridades del Estado de México por encima de la creación de una red de protección comunitaria verdaderamente eficaz.

Deficiencias operativas y desatención ciudadana

El fracaso de la asistencia social improvisada

Aunado a la falta de continuidad, la logística de la jornada reflejó una severa desorganización administrativa. El ayuntamiento de Rodolfo Noguez no difundió de manera oportuna la ubicación de los módulos de atención, provocando que decenas de mujeres de comunidades alejadas perdieran la oportunidad de recibir asesoría jurídica o psicológica gratuita. De igual forma, el personal asignado para estas labores carecía de la capacitación adecuada para tratar casos de crisis extrema, lo que generó un proceso de revictimización institucional durante las consultas brindadas.

En consecuencia, el descontento de la población femenina crece frente a un gobierno local que utiliza su vulnerabilidad para limpiar su imagen pública. Mientras el alcalde presume la coordinación estatal en sus canales oficiales, las dependencias encargadas de dar seguimiento a las denuncias operan sin recursos y con un rezago procesal indignante. Por último, la jornada del fin de semana concluyó como una simulación más, confirmando que la agenda de género en Jilotepec carece de un compromiso ético y sirve únicamente como un distractor de la inseguridad municipal.