Frontispicio
Edgar Mereles Ortíz.
Rocha es el Estado.
Mi gran hermano Hermenegildo García no puede recuperar la capacidad de asombro ante lo sucedido.
Don Mere vivió la invasión al Puerto de Veracruz, era un soldado con grado de sargento segundo, vió los horrores de la revolución, de la invasión yanqui y de la guerra cristera. Vivió las luchas intestinas de Huerta, Carranza, Obregón, el Maximato, el cardenismo, la institucionalización de la revolución y muchas, muchísimas cosas más pero, el jura ante el altar, que nunca había visto lo que ayer y hoy ha sucedido.
Los eventos desencadenaron un maremoto de información, versiones creíbles e inverosímiles, analistas emergieron por todos lados, en un cerrar y abrir de ojos todos éramos expertos en derecho penal norteamericano, extradiciones y demás. Hermenegildo se colocó frente al televisor y vió todos los noticieros, a todos los analistas y a todos los conductores, es así como se normó un criterio, en los prolegómenos de esta crisis: El sistema cuatroteísta se encuentra frente a la crisis política, diplomática, judicial y comercial que definirá el resto del sexenio y la relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica.
Rubén Rocha Moya no es el Estado Mexicano. Claudia Sheinbaum es la jefa de Estado. Morena, si así lo quiere, es quien debe defender al señor de los cárteles. El poder judicial, el poder legislativo y el poder ejecutivo no están para proteger a un inculpado. Las acusaciones son contra Rubén Rocha Moya y nueve personajes más. Ante la posibilidad de que el gobierno de los EEUU tome acciones judiciales que deriven en la detención de los señalados por un fiscal, Rubén Rocha Moya y sus cómplices deben de renunciar o solicitar licencia a los cargos que fueron electos y designados.
Varias voces con historia, raíz y compromiso en las instituciones de seguridad pública y nacional de nuestro país han expresado su indignación por ese afán de Sheinbaum para abandonar sus funciones de Estado. El mensaje que leyó el día del niño pasará a la historia por la irresponsable forma de afrontar las acusaciones contra el seudo gobernador de Sinaloa. Claudia está optando por el mitin, la política callejera, el activismo estudiantil, salir a botear en los cruceros para pagarle abogados a Rubén Rocha Moya. Sheinbaum quiere resolver con tortas y refrescos la forma de hacer política, quiere llenar la plaza para que los mexicanos salgamos a defender a un presunto narcotraficante, un delincuente, ¡caray!
Las mujeres y hombres de Estado, que los hay y muchos, no dan credibilidad a lo que oyeron en la conferencia de la mañana. Estamos en el peor de los escenarios. Pero hay todavía algo más grave para los cuatroteologístas: que nada de lo que digan y hagan los va a salvar. Hoy Claudia Sheinbaum por Rubén Rocha Moya cruzó el Rubicon. No por la soberanía. No por el comercio. No por los derechos humanos de los migrantes. No por los desaparecidos y los familiares buscadores. No por la educación pública, laica y gratuita. Lo hizo por un gobernador que ha puesto en jaque al sistema político mexicano y la credibilidad de todos los órganos, sistemas e instituciones de seguridad.
Hay graves omisiones en el mensaje gubernamental, y no por ignorancia sino por estrategia de comunicación, pero al final, la razón jurídica será la que vaya cerrando el cerco. Ignoran, por conveniencia, que el fiscal es el mismo que persiguió a Nicolás Maduro. Ignoran que la juez del Distrito sur de Nueva York es una especialista en asuntos de narcoterrorismo. Ignoran que el otorgamiento de la orden de aprehensión es la conclusión que tuvo un Gran Jurado y su resolución fue una orden a la juez. Ignoran que el narcotráfico es considerado terrorismo. Ignoran que los gringos tienen un andamiaje legislativo que les permite atacar al terrorismo allende fronteras. Ignoran que más de ciento veintiséis millones de mexicanos no somos narcos ni mucho menos terroristas y que esto que está sucediendo no nos lo merecemos.
Estamos en los prolegómenos, Don Mere sabe de historia y no ejerce el futurismo pero, sus canas le indican, la posibilidad de que ésto no va a acabar bien para el movimiento obradorista.
Viernes de dolores.
1° de mayo.
Llegamos al día del trabajo con más pendientes en materia laboral que derechos para los trabajadores. Reformas legislativas que son mera estética o con plazos que son más benéficos para los patrones que para la clase trabajadora. Un gobierno más neoliberal y amante de los contratos outsourcing que niegan todo tipo de prestaciones sociales. Sueldos mal pagados, seguridad social deficiente, mala calidad de vida y un porvenir poco halagador. Empresarios disfrazados de dirigentes obreros. Dirigentes obreros que viven como jeques. Debemos organizarnos para defender la aplicación de los derechos laborales sin excepciones ni pausas. Y que los verdaderos obreros sean quienes los representen.
