El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión internacional al advertir que su país podría ejecutar un ataque masivo contra Irán si no reabre el Estrecho de Ormuz en el plazo establecido.
Durante una conferencia en la Casa Blanca, el mandatario aseguró que las fuerzas estadounidenses cuentan con la capacidad de destruir infraestructura clave iraní en cuestión de horas.
Ultimátum por el control del Estrecho de Ormuz
Trump fijó como fecha límite el martes a las 20:00 horas (tiempo de Washington) para que Irán permita nuevamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
El cierre parcial de esta vía ha sido utilizado por Teherán como una medida de presión en medio del conflicto con Estados Unidos e Israel.
Amenaza de ataque total en pocas horas
El presidente estadounidense afirmó que existe un plan militar para inutilizar puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras estratégicas en Irán.
Según sus declaraciones, estas acciones podrían ejecutarse en aproximadamente cuatro horas, dejando al país sin capacidad operativa en sectores clave.
También aseguró que, de ser necesario, el territorio iraní podría ser “arrasado” en una sola noche, lo que representaría una escalada significativa en el conflicto.
Contexto de creciente tensión militar
Las declaraciones se producen tras el rescate de dos aviadores estadounidenses en territorio iraní, luego de que su aeronave fuera derribada en días recientes.
Este episodio forma parte de una escalada militar que inició a finales de febrero y que ha intensificado las confrontaciones entre ambas naciones.
Irán rechaza condiciones y exige fin del conflicto
El gobierno iraní ha rechazado las propuestas de alto al fuego planteadas por Washington, insistiendo en que cualquier acuerdo debe implicar el fin total de las hostilidades.
La negativa mantiene la incertidumbre sobre una posible solución diplomática en el corto plazo.
Riesgos globales por escalada del conflicto
El Estrecho de Ormuz es una ruta estratégica por la que transita una parte significativa del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción o ataque podría impactar los mercados energéticos globales.
La comunidad internacional sigue de cerca la situación ante el riesgo de una escalada mayor que afecte la estabilidad regional y económica a nivel mundial.